Su muerte eleva ya a 42 víctimas mortales del accidente mientras persisten 43 denuncias por desapariciones tras el fatal desenlace ferroviario
En una nueva y dolorosa actualización del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), las autoridades han confirmado que un segundo maquinista, que viajaba como pasajero en el tren Alvia accidentado, ha perdido la vida.
Este trabajador, empleado de Renfe, se desplazaba junto a su familia y se convierte en una de las víctimas de esta catástrofe que ya suma al menos 42 fallecidos. El hallazgo se produce tras la recuperación de cuatro cadáveres más del interior del convoy durante las labores de rescate este martes.
El siniestro tuvo lugar el pasado domingo 18 de enero, cuando un tren Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid sufrió un descarrilamiento por causas aún bajo investigación. Minutos después, el Alvia procedente de Madrid con destino a Huelva, que circulaba en sentido contrario, impactó contra los vagones volcados a una velocidad estimada de 200 km/h.
Choque inevitable
El choque fue inevitable debido a la proximidad temporal: apenas 20 segundos separaron el incidente inicial del impacto. En total, 484 pasajeros viajaban en ambos trenes, resultando en más de un centenar de heridos, algunos de gravedad.
Entre las víctimas mortales destaca Pablo B., el joven maquinista de 27 años al mando del Alvia. Vecino de Alcorcón (Madrid), Pablo era un apasionado de la fotografía y la música, con cinco años de experiencia en Renfe.
Según relatos, le quedaban apenas diez minutos para ser relevado en la estación de Córdoba, lo que añade un matiz aún más trágico a su pérdida. El Ayuntamiento de Alcorcón ha izado banderas a media asta en su honor, y compañeros del sector ferroviario le han rendido homenajes en estaciones como Chamartín.
Maquinista empleado de Renfe
El segundo maquinista fallecido, cuya identidad no ha sido revelada por respeto a la familia, no estaba en servicio durante el viaje. Fuentes de Renfe indican que se trataba de un empleado que disfrutaba de un trayecto personal junto a sus allegados.
Su muerte eleva la cifra de fallecidos a 42, tras el rescate de los últimos cuerpos del Alvia, que se deslizó por un talud de cuatro metros. Hasta el momento, solo una cuarta parte de las víctimas han sido identificadas, y persisten 43 denuncias por desapariciones.
Este accidente es el más grave en España desde el descarrilamiento del Alvia en Angrois (Santiago de Compostela) en 2013, donde murieron 79 personas por exceso de velocidad.
Renfe e Iryo han activado planes de apoyo a las familias, incluyendo transporte alternativo y asistencia psicológica. El Gobierno ha declarado tres días de luto nacional, y expertos reclaman una revisión exhaustiva de la red de alta velocidad. Testimonios de supervivientes, como el de un pasajero portugués que perdió una pierna, describen escenas de «infierno» en los vagones.











