La muerte de un trabajador de Adif en la red de alta velocidad de Calatayud vuelve a poner el foco sobre la seguridad laboral en el sector ferroviario. El operario, de 60 años, fue hallado sin vida a primera hora de la mañana mientras realizaba labores de mantenimiento en la infraestructura ferroviaria.
El suceso ocurrió en torno a las seis de la madrugada, cuando el empleado salía de una máquina de gran tonelaje utilizada para trabajos técnicos sobre la vía. Su cuerpo fue localizado sobre las propias vías, lo que activó de inmediato el protocolo judicial y laboral.
Un fallecimiento bajo investigación en plena red de alta velocidad de Calatayud
La Policía investiga el caso como posible siniestro laboral. El cuerpo presentaba heridas compatibles con el golpe de la maquinaria, aunque no se descartan otras hipótesis. Entre ellas, un infarto repentino, una descarga eléctrica o un impacto accidental.
La clave estará en la autopsia que se le practicará en el Instituto de Medicina Legal de Aragón, en Zaragoza. También interviene la Inspección de Trabajo, dependiente del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que deberá esclarecer si se cumplieron todos los protocolos de seguridad exigidos en este tipo de intervenciones nocturnas.
Según fuentes locales, el levantamiento del cadáver se produjo alrededor de las 7.30 horas con presencia de la comitiva judicial y servicios funerarios. La máquina implicada, procedente de la base de Brihuega en Guadalajara, ha sido trasladada a las instalaciones de Adif en Calatayud, donde permanece precintada.
¿Accidente laboral o muerte súbita en el tajo?
El debate ahora se centra en qué ocurrió exactamente en esos minutos previos al hallazgo. Trabajar sobre la red de alta velocidad implica riesgos elevados, especialmente en turnos nocturnos y con maquinaria pesada.
Aunque las primeras informaciones apuntan a un posible golpe con la máquina, la hipótesis del infarto no pierde fuerza. En este tipo de trabajos físicos, realizados en horarios extremos y bajo presión operativa, cualquier fallo puede ser determinante.
La autopsia será concluyente.
Mientras tanto, la circulación ferroviaria de alta velocidad se mantiene con normalidad dentro de las limitaciones establecidas tras el accidente de Adamuz en Córdoba. No se han registrado interrupciones relevantes durante la mañana.
Tercer fallecido por accidente laboral en Aragón en apenas tres días
La tragedia no es un caso aislado. Este es ya el tercer fallecimiento por accidente laboral en Aragón desde el miércoles.
• Un hombre de 61 años murió durante la construcción de una granja en Ballobar.
• Otro operario perdió la vida mientras retiraba un vehículo accidentado con una grúa en la A-23 entre Jaca y Sabiñánigo.
• Y ahora, este trabajador de Adif en la red de alta velocidad de Calatayud.
Tres muertes en apenas 72 horas.
Las cifras vuelven a poner sobre la mesa una realidad incómoda: los accidentes laborales siguen siendo una lacra persistente. Según datos oficiales, cada año se registran miles de siniestros con resultado grave o mortal en España, especialmente en sectores como la construcción, el transporte y el mantenimiento industrial.
Seguridad ferroviaria bajo el foco
El fallecimiento se produce en un contexto delicado para el sector ferroviario. Las protestas internas por la gestión de incidencias y la presión sobre las plantillas han ido en aumento en los últimos meses.
Las labores de mantenimiento en la red de alta velocidad son esenciales para garantizar la seguridad de miles de pasajeros diarios. Pero también exigen condiciones extremas: intervenciones en horario nocturno, maquinaria pesada, coordinación milimétrica y protocolos estrictos.
Cuando algo falla, el margen es mínimo.
La pregunta que sobrevuela ahora es clara: ¿se trató de un accidente inevitable o de una cadena de errores que pudo evitarse?
Qué se sabe hasta ahora
Estos son los datos confirmados:
• El trabajador tenía 60 años.
• Realizaba labores de mantenimiento en la red de alta velocidad a la altura de la estación de Calatayud.
• Fue hallado sin vida sobre las vías alrededor de las seis de la mañana.
• Presentaba lesiones compatibles con un golpe de maquinaria.
• No se descarta muerte por infarto o descarga eléctrica.
• La máquina implicada está precintada.
• Se practicará autopsia para determinar la causa exacta.
Hasta que no haya resultados forenses, todo son hipótesis.
Un silencio que pesa
Más allá de la investigación técnica, queda el impacto humano. Un trabajador que salió a cumplir con su turno y no regresó a casa. Una familia que espera respuestas. Y un sector que vuelve a enfrentarse a preguntas incómodas sobre la prevención de riesgos.
Cada accidente laboral reabre el mismo debate: protocolos, formación, presión productiva, descansos, supervisión. Y, sobre todo, responsabilidad.
La investigación marcará el rumbo de las próximas semanas. Si se confirma el siniestro laboral, podría abrirse una vía administrativa o incluso penal. Si fue muerte natural, el debate girará hacia las condiciones de trabajo y la vigilancia de la salud en puestos de alto riesgo.
Por ahora, la red de alta velocidad funciona. Pero la tragedia ya ha dejado huella.












