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Tras seis años son muchos los misterios sin resolver sobre el SARS-CoV-2

Descubrimiento del coronavirus: teorías persistentes sobre su origen y sobre el desarrollo de la enfermedad de la COVID-19

Se cumplen seis años desde el anuncio oficial del descubrimiento teórico del SARS-CoV-2, el virus responsable de la pandemia de COVID-19, que fue presumiblemente secuenciado e identificado por científicos chinos en enero de 2020.

Este hito marcó el inicio de una crisis global que transformó el mundo, con millones de vidas perdidas y economías devastadas. Sin embargo, a pesar de los avances científicos, el origen exacto del virus SARS-CoV-2 sigue envuelto en controversia, con teorías que van desde un escape accidental de un laboratorio hasta visiones alternativas que cuestionan la existencia misma del patógeno.

En esta efeméride, repasamos las principales hipótesis en debate, destacando la teoría del laboratorio de Wuhan promovida por el presidente estadounidense Donald Trump, el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y algunas perspectivas menos ‘convencionales’.

Laboratorio en Wuhan

Desde los primeros días de la pandemia, la posibilidad de que el SARS-CoV-2 se originara en un laboratorio ha sido una de las hipótesis más debatidas. El foco principal recae en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV, por sus siglas en inglés), ubicado en la ciudad donde se detectaron los primeros casos en diciembre de 2019.

Esta teoría sugiere que el virus podría haber escapado accidentalmente (o no) durante investigaciones con coronavirus de murciélagos, posiblemente a través de experimentos de «ganancia de función» que buscan hacer virus más transmisibles para estudiarlos.

Donald Trump fue uno de los primeros líderes mundiales en promover esta idea públicamente. En abril de 2020, Trump afirmó haber visto evidencia que sugería que el virus provenía de un laboratorio chino, contradiciendo en ese momento a parte de su propia comunidad de inteligencia. Llamó repetidamente al patógeno el «virus chino«, argumentando que China era responsable de su propagación y criticando la falta de transparencia del gobierno chino.

Aunque estas declaraciones fueron controvertidas y acusadas de fomentar el racismo anti-asiático, han ganado tracción con el tiempo gracias a informes posteriores.

En los últimos años, evidencias circunstanciales han respaldado esta hipótesis. Un informe del Comité Selecto de la Cámara de Representantes de EE.UU. en diciembre de 2024 concluyó que el COVID-19 «probablemente surgió de un laboratorio en Wuhan», citando argumentos como la proximidad del WIV al mercado de Huanan, investigaciones previas con virus similares y la falta de un huésped animal intermedio identificado.

Origen zoonótico

Además, en enero de 2025, la CIA actualizó su evaluación, indicando que un escape de laboratorio era «más probable» que un origen natural, aunque con «baja confianza» debido a la falta de datos definitivos.

Documentos clasificados del Departamento de Estado de EE.UU. también sugieren un posible incidente relacionado con la investigación. Sin embargo, científicos como Shi Zhengli, del WIV, han negado estas afirmaciones, publicando secuencias que muestran que no había parientes cercanos del SARS-CoV-2 en sus muestras.

Críticos de la teoría argumentan que carece de evidencia directa y que promueve daños sin base, como estigmatización y obstaculización de la cooperación internacional. Estudios alternos apuntan a un origen zoonótico en el mercado de donde se vendían animales salvajes.

El informe de la OMS

La OMS ha mantenido una postura cautelosa. En su informe más reciente de junio de 2024, el Grupo Asesor Científico para los Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO) concluyó que «todas las hipótesis permanecen sobre la mesa», citando un «peso de evidencia disponible» que favorece un origen zoonótico, pero reconociendo que no se puede descartar un incidente de laboratorio.

Sin embargo, el organismo enfatizó la falta de datos suficientes para llegar a una conclusión definitiva, implorando a China que comparta información sobre muestras tempranas y acceso a instalaciones como el WIV.

En diciembre de 2024, cinco años después del brote, la OMS reiteró su teoría, destacando que la opacidad china impide avances. Esta incertidumbre ha alimentado debates globales, con algunos expertos argumentando que la falta de transparencia de Pekín fortalece las sospechas de encubrimiento.

Visiones alternativas

Más allá de las hipótesis científicas, persisten teorías conspirativas que cuestionan los fundamentos de la pandemia. Una de ellas sostiene que el SARS-CoV-2 no existe realmente, argumentando que nunca ha sido aislado o secuenciado adecuadamente, y que los síntomas atribuidos al COVID-19 son causados por otras enfermedades o factores ambientales.

Estas afirmaciones, no obstante, han sido desacreditadas por la comunidad ‘científica’, que dice haber secuenciado el virus millones de veces y confirmado su existencia a través de estudios independientes. Sin embargo, han ganado adeptos en círculos negacionistas, impulsados por desconfianza en instituciones y medios.

Otra teoría popular vincula la enfermedad al despliegue de la tecnología 5G. Sus proponentes alegan que las ondas de radiofrecuencia de las torres 5G causan síntomas similares al COVID-19, y que la pandemia fue una tapadera para su implementación global.

Esta idea llevó a ataques contra infraestructuras de telecomunicaciones en Europa, EE.UU. y Australia en 2020, con más de 200 incidentes reportados. Análisis de redes sociales muestran cómo estas narrativas se propagaron rápidamente en plataformas como X, correlacionando mapas de brotes con despliegues de 5G.

Reflexiones en el sexto aniversario

Seis años después, el mundo ha superado lo peor de la pandemia, pero el enigma de sus orígenes persiste, recordándonos la importancia de la transparencia científica y la cooperación internacional para prevenir futuras crisis.

Mientras la OMS presiona por más datos, las teorías continúan dividiendo opiniones, desde las respaldadas por inteligencia hasta las marginales. En un mundo post-pandémico, entender el pasado es clave para un futuro más seguro.

Por otro lado, con motivo de esta efeméride, recogemos un estudio de la Universidad de Cambridge sobre las teorías sobre el coronavirus. Una muestra de ciudadanos de Reino Unido, Estados Unidos, Irlanda, México y España han sido los protagonistas de este trabajo publicado en la revista Royal Society Open Science.

Vacunación y 5G

Así, en España se determinó que el 37 por ciento de la población consideraba “fiable” la afirmación de que el Covid-19 ha sido diseñado en un laboratorio de la ciudad china de Wuhan. Una cifra que supera el 22 y 23 por cierto de los encuestados en Reino Unido y Estados Unidos que también consideran como real esta afirmación. Por su parte, en México la cifra asciende al 33 por ciento de la población mientras que en Irlanda no supera el 26%.

En cuanto a que la pandemia es un complot para aumentar las vacunas a nivel mundial, un 22 por ciento de los encuestados mexicanos le dieron fiabilidad, un 18 por ciento en Irlanda, España y Estados Unidos, y un 13 en Reino Unido. Sobre la tecnología 5G y su empeoramiento en los síntomas del Covid, el 16 por ciento de la población preguntada en España y México consideraron que era real, un 12 en Irlanda, y un 8 por ciento en Estados Unidos y Reino Unido.

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