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Trump cumple su promesa: de la ofensiva militar en el Caribe a la captura de Nicolás Maduro en una operación histórica

El presidente de Estados Unidos libera a Venezuela de su presidente ilegítimo e ilegal

Estados Unidos ha logrado la detención de Nicolás Maduro tras una operación militar de gran envergadura, considerada el punto culminante de una estrategia diseñada durante los últimos siete meses por la Administración de Donald Trump.

Las primeras señales llegaron desde Washington con advertencias directas al régimen venezolano, que pronto se tradujeron en el mayor despliegue militar estadounidense en el mar Caribe. Al frente de la operación se situó el portaaeronaves USS Gerald Ford, el más grande y avanzado de la Armada de Estados Unidos, acompañado por un amplio contingente naval y aéreo.

Golpe al narcotráfico y escalada militar

Tras el despliegue inicial, las fuerzas estadounidenses iniciaron ataques selectivos contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico. Según cifras oficiales, más de 30 lanchas utilizadas por redes criminales fueron destruidas y 112 narcotraficantes neutralizados, en lo que Washington calificó como un duro golpe a las rutas de la droga en el Caribe.

En paralelo, el Departamento de Estado anunció la designación del Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera, acusándolo de colaborar con grupos criminales como el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa, considerados amenazas directas para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Cierre del espacio aéreo y aislamiento internacional

La presión continuó con el sector de la aviación civil venezolana. El 21 de noviembre, la Administración Federal de Aviación (FAA) emitió una alerta de seguridad recomendando a las aerolíneas extremar precauciones al sobrevolar Venezuela debido a posibles interferencias y riesgos operativos. Como consecuencia, varias compañías suspendieron vuelos hacia y desde el país.

Pocos días después, el 1 de diciembre, Donald Trump anunció públicamente que el espacio aéreo venezolano quedaba completamente cerrado, y aseguró que el mandato de Maduro estaba llegando a su fin.

El golpe decisivo: el petróleo venezolano

El paso más contundente llegó con las sanciones directas al sector petrolero, responsable de cerca del 90 % de los ingresos del Estado venezolano. El 10 de diciembre, la Guardia Costera de Estados Unidos incautó el petrolero Skipper, cargado con crudo venezolano, trasladándolo a un puerto estadounidense.

Posteriormente, Washington anunció el bloqueo total de petroleros que entraran o salieran de Venezuela, y días más tarde se produjo la incautación de un segundo buque, el Centuries, profundizando el colapso económico del régimen.

Apoyo al liderazgo opositor y juicio en EE. UU.

Estados Unidos no reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo, tras considerar fraudulentas las elecciones, y ha reafirmado su respaldo al presidente electo Edmundo González y a la líder opositora María Corina Machado, quien agradeció públicamente el apoyo de la Administración Trump para abandonar Venezuela y llegar a Oslo. “Sus acciones han sido decisivas”, afirmó.

Maduro, ahora bajo custodia estadounidense, fue imputado en 2020 por corrupción, narcotráfico y narcoterrorismo. En su momento, el Departamento de Estado ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por información que facilitara su arresto. Según fuentes oficiales, será juzgado en Estados Unidos por delitos de narcoterrorismo.

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