Donald Trump ha anunciado que Estados Unidos reanudará las pruebas nucleares, una decisión sin precedentes desde 1992 que reabre el temor a una nueva carrera armamentística global. El presidente justificó la medida como necesaria para mantener la “ventaja estratégica” frente a Rusia y China, provocando un terremoto diplomático internacional.
El anuncio que sacude la política mundial
Donald Trump lo ha vuelto a hacer. En un mensaje publicado en su red Truth Social, el presidente de Estados Unidos anunció la reanudación de las pruebas nucleares, suspendidas desde 1992.
El motivo: “mantener la ventaja estratégica frente a Rusia y China”.
La noticia cayó como una bomba —literal y metafóricamente— en los círculos diplomáticos internacionales. Tras más de tres décadas sin ensayos atómicos, el gesto marca un punto de inflexión histórico en la seguridad global.
“No podemos permitir que China y Rusia desarrollen tecnología nuclear mientras nosotros observamos”, escribió Trump.
“Es hora de demostrar que seguimos siendo la potencia más fuerte del planeta”.
33 años de calma… que acaban de terminar
La última prueba nuclear estadounidense se realizó en 1992, durante la presidencia de George H. W. Bush. Desde entonces, Washington había mantenido una moratoria no oficial, alineada con el espíritu del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT).
Pero Trump, fiel a su estilo rupturista, ha decidido romper el tabú nuclear. Rusia había realizado su última prueba en 1990, y China en 1996.
El argumento del mandatario: el rápido incremento del arsenal chino y las recientes maniobras de Moscú, como el lanzamiento del misil balístico intercontinental Yars y la prueba del misil de propulsión nuclear Burevéstnik.
Según fuentes del Pentágono, el nuevo plan contempla ensayos subterráneos controlados en Nevada, con fines “técnicos y disuasivos”.
Un paso atrás en el control de armas
Los analistas coinciden: la decisión de Trump podría desmantelar tres décadas de diplomacia nuclear y abrir una nueva era de desconfianza internacional.
Pekín ha calificado la medida de “provocación peligrosa”, mientras que el Kremlin advirtió que una respuesta “sería inevitable”.
Ambos países han señalado que el reinicio de pruebas por parte de EE.UU. “rompe el equilibrio estratégico global”.
“Cada vez que una potencia nuclear prueba, las demás sienten la obligación de hacerlo”, alerta un informe del Instituto de Estudios Estratégicos de Londres.
“Es un juego en el que todos pierden, pero nadie quiere quedarse atrás”.
Trump se defiende: “No buscamos una guerra, buscamos respeto”
En un tono desafiante, el presidente estadounidense negó que su decisión suponga un aumento del riesgo nuclear. “Tenemos el arsenal más seguro y avanzado del mundo. Pero no podemos confiar en la buena fe de quienes no cumplen las reglas”, afirmó durante un acto en Texas.
Trump asegura que “invitaría” a China y Rusia a un acuerdo de desnuclearización “realista”, pero que no permitirá que “Estados Unidos quede rezagado”.
Un mensaje que encaja con su doctrina de “paz mediante la fuerza”, y que recuerda a su retórica de 2018 frente a Corea del Norte.
Reacciones internacionales y el fantasma de una nueva carrera armamentística
La comunidad internacional ha reaccionado con inquietud. La Unión Europea pidió “moderación y transparencia”, mientras la OTAN guarda silencio a la espera de instrucciones de Washington.
Expertos militares advierten de que este movimiento podría desencadenar una carrera nuclear a tres bandas entre Estados Unidos, Rusia y China.
De hecho, Moscú ya anunció que evaluará medidas “simétricas” si EE.UU. procede con los ensayos.
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Una decisión con más política que ciencia
Detrás de la decisión, algunos observadores ven una estrategia electoral. A un año de las elecciones presidenciales, Trump busca proyectar una imagen de fuerza ante su base y recuperar terreno frente a la incertidumbre económica y las tensiones internas.
“Reanudar pruebas nucleares no tiene un propósito técnico real. Es un mensaje de poder, no de ciencia”, señaló un exfuncionario del Departamento de Energía.
El equilibrio global, en juego
La reanudación de pruebas nucleares por parte de EE.UU. podría marcar el inicio de una nueva Guerra Fría, con el componente tecnológico y armamentístico como eje central.
Y aunque Trump afirma que su objetivo es la disuasión, el riesgo de error o malinterpretación en un contexto geopolítico tenso podría tener consecuencias irreversibles.
Mientras tanto, el mundo vuelve a contener la respiración, como en los días más oscuros del siglo XX.
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