El presidente de Estados Unidos critica las políticas de la Comisión Europea de Von der Leyen
Estados Unidos y Catar han lanzado una advertencia a la Unión Europea sobre los posibles riesgos de sus nuevas políticas medioambientales. Según ambos, la creciente burocracia “verde” podría poner en peligro el comercio, la inversión extranjera y la seguridad energética del continente.
La alerta, difundida por el gobierno de Donald Trump y el emirato catarí, refleja las preocupaciones sobre el futuro económico europeo y su alta dependencia de fuentes de energía externas.
Carta conjunta a Bruselas
Tal como informó el Financial Times y recogió The Objective, Washington y Doha enviaron una carta conjunta a los responsables de la UE manifestando su rechazo a la directiva de diligencia debida y sostenibilidad corporativa. Esta normativa, en debate en el Parlamento Europeo tras años de gestación, busca reforzar la responsabilidad ambiental y social de las empresas, pero según los firmantes, podría frenar las exportaciones de gas natural licuado (GNL) hacia Europa.
El GNL, clave para la estabilidad europea
La advertencia cobra especial relevancia en el contexto actual. Desde la invasión rusa a Ucrania, el GNL estadounidense y catarí se ha vuelto fundamental para mantener la economía europea en funcionamiento ante la caída del suministro ruso. Solo en octubre, los Estados miembros recibieron más de 10.000 millones de metros cúbicos de gas, el mayor volumen desde junio, con un incremento del 19% en apenas dos semanas.
Estados Unidos suministra entre el 17% y el 20% del consumo de gas europeo, mientras que Catar aporta cerca del 4%. Según expertos del sector, la mitad del GNL que llega al continente proviene de EE. UU., por lo que cualquier freno al comercio con Washington o Doha podría afectar seriamente la estabilidad energética de la región.
Temor a sanciones y restricciones
En su misiva, ambos países destacan que sus empresas están comprometidas a garantizar un suministro constante, pero advierten que la nueva normativa —que contempla multas de hasta el 5% de la facturación global de las compañías incumplidoras— podría complicar estos esfuerzos.
Con Rusia prácticamente fuera del tablero energético europeo tras las sanciones y el veto al GNL ruso previsto para 2027, la dependencia de los socios atlánticos se ha vuelto más evidente que nunca. La UE se enfrenta así a un delicado equilibrio entre impulsar su agenda “verde” y asegurar la continuidad de sus suministros energéticos.












