El Consejo de Informativos de RTVE habla de una violación de forma “habitual y reiterada” de las normas de neutralidad, pluralismo y veracidad
Se trata de un golpe (otro más) demoledor contra la manipulación mediática en la televisión pública. El Consejo de Informativos de RTVE ha publicado un informe de 144 páginas que acusa a los programas ‘Mañaneros 360’ de Javier Ruiz y ‘Malas lenguas’ de Jesús Cintora de violar de forma «habitual y reiterada» las normas básicas de neutralidad, pluralismo y veracidad.
Este documento, fruto de más de 100 quejas de trabajadores y espectadores, expone cómo estos espacios se han convertido en altavoces del Gobierno sanchista y del PSOE, financiados con el dinero de todos los españoles para promover una agenda progresista sesgada.
Los presentadores, conocidos por su afinidad izquierdista, son señalados por exhibir un «marcado sesgo progubernamental«, interrumpiendo de manera abrupta y grosera a voces disidentes mientras favorecen a colaboradores que defienden tesis políticas afines.
Límites al pluralismo
El informe detalla cómo se limita el pluralismo al invitar predominantemente a especialistas de la misma ideología, silenciando perspectivas conservadoras y liberales que representan a millones de españoles hartos de esta dictadura ideológica en los medios públicos.
Peor aún, se denuncia la emisión de fake news, como un reportaje que falsamente acusaba a un capitán de la Guardia Civil de planear un atentado, alimentando la polarización y el odio que tanto gusta a la izquierda para dividir a la sociedad.
Mensajes de odio
Además, hay opacidad en RTVE en la responsabilidad editorial: los verdaderos directores no se identifican, y algunos tienen condenas judiciales por malas prácticas en otros medios. Todo esto, mientras se mezcla información con opinión en mesas de análisis, confundiendo al espectador y usando lenguaje agresivo con insultos frecuentes que amplifican mensajes de odio.
Estos programas, clasificados como ‘infoentretenimiento’, son producidos por empresas externas como La Cometa y Big Bang Media, que han embolsado casi 20 millones de euros de fondos públicos entre enero y octubre de 2025.
Derroche escandaloso
Se trata, de forma notoria y evidente, de un derroche escandaloso que prioriza el sensacionalismo y el conflicto para captar audiencias, en detrimento del servicio público imparcial que RTVE debería ofrecer. El Consejo advierte de que esta fórmula atrae espectadores mediante el «sesgo de confirmación», pero socava la credibilidad de la televisión estatal.
Todo ello evidencia que RTVE se ha convertido en un instrumento de propaganda socialista, pagado por contribuyentes de todas las ideologías. Ante ello surge voces que piden: despolitizar la corporación, auditar estos contratos millonarios y sancionar a quienes usan el ente público para imponer su agenda. Y es que los españoles, con sus impuestos, merecen una televisión neutral, no un panfleto izquierdista en manos del Sanchismo.












