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Un marroquí con antecedentes apuñala brutalmente a un hombre en plena calle de Badalona

El agresor de Marruecos, sin ningún pudor ni problema ninguno, sacó un cuchillo y atacó salvajemente a su víctima

Otra vez la inseguridad y la delincuencia callejera golpean con crudeza en Cataluña, Barcelona, Badalona…, donde las políticas de puertas abiertas del independentismo y del Gobierno central han convertido barrios enteros en auténticos polvorines.

En la calle de la Pallaresa, a la altura del número 4, un inmigrante marroquí de 23 años, con antecedentes policiales, ha intentado asesinar a un hombre a base de puñaladas en medio de la vía pública.

Según las primeras investigaciones de los Mossos d’Esquadra, todo comenzó con una pelea que escaló de forma descontrolada. El agresor, sin ningún pudor, sacó un cuchillo y atacó salvajemente a su víctima: un corte profundo en el antebrazo izquierdo, dos heridas en la cabeza y una puñalada grave en la zona central de la espalda.

La víctima, que quedó tendida en el suelo en un charco de sangre, fue estabilizada in extremis por los servicios sanitarios del SEM y trasladada de urgencia al hospital de Badalona en estado muy grave. Su vida, por ahora, pende de un hilo.

Varios testigos alertaron al 112 al ver el brutal ataque con arma blanca. La patrulla de los Mossos llegó rápidamente, localizó al agresor en las inmediaciones y lo detuvo por un presunto delito de intento de homicidio.

Un ilegal marroquí muy violento

Durante el traslado en el coche policial, el detenido marroquí mostró una actitud violenta y agresiva, golpeando la mampara y desencajando el marco de la ventana, lo que refuerza el perfil de peligrosidad de estos individuos que campan a sus anchas por nuestras calles.

El arma blanca fue intervenida en el lugar de los hechos, y la Unidad de Investigación de Badalona ya trabaja para esclarecer el origen del enfrentamiento. Sin embargo, el patrón es ya demasiado conocido: reincidencia, uso de armas blancas y una sensación de impunidad que crece día a día.

Mientras la Generalitat se dedica a realojar okupas ilegales, como los 153 del B9 en Badalona, y a premiar la desordenada llegada de inmigrantes sin control, los ciudadanos de a pie pagan las consecuencias con su seguridad y, en casos como este, con su propia vida en riesgo.

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