Una trabajadora de una tienda de alimentación ha denunciado ante la Policía un presunto intento de captación de su hija menor por parte de un hombre y una mujer que, según su relato, volvieron al establecimiento en varias ocasiones, preguntaron insistentemente por la niña y llegaron a decir que “se la llevarían a Madrid”. La madre presentó imágenes de las cámaras de seguridad y el varón quedó identificado, según su testimonio.
El primer contacto: cumplidos a la menor y una invitación a “dar un paseo”
La secuencia, reconstruida a partir de la transcripción facilitada por la madre, arranca el jueves a las 20:00. La niña esperaba a que su madre terminara el turno cuando entró un hombre que, tras un saludo aparentemente cordial, le preguntó el nombre y la edad.
En ese momento no saltaron alarmas y el cliente se marchó con normalidad. Minutos después, el mismo hombre regresó con una mujer. Señaló a la menor, la presentó ante su acompañante y, a continuación, la mujer invitó a la niña a “dar un paseo”.
La menor rechazó la propuesta. A partir de ese instante, la madre advierte que “saltaron todas las alarmas”, al interpretar que la pareja había hablado de la niña fuera del local y que la invitación, viniendo de desconocidos, resultaba anómala.
Reincidencia y foco en la menor: “Todo era María”
El sábado por la mañana, el hombre volvió solo. Miró el lugar donde la menor suele sentarse y, al no verla, preguntó por ella de forma directa: “¿Y María?”. La madre respondió que la niña no estaba y que ese día se encontraba con sus abuelos.
El cliente no compró nada y se marchó. Dos horas después regresó con la misma mujer. Ambos repitieron las preguntas sobre la niña: si iba a venir, con quién estaba, a qué hora aparecería. Esta vez compraron algunos productos antes de irse.
El domingo, según el relato, el patrón se repitió: el varón entró de nuevo, miró el asiento de la niña y volvió a interesarse por ella. La madre, ya visiblemente molesta, le advirtió que María no iría a la tienda. El hombre se fue sin comprar. Más tarde reapareció con su acompañante; antes de entrar, ambos se situaron en diagonal a la puerta para observar quién estaba dentro. Al ver al marido y al hijo de la denunciante, entraron y repitieron las preguntas.
La frase que lo cambia todo: “Me la voy a llevar para Madrid”
Ante la insistencia, la madre encaró al hombre y le preguntó cuáles eran sus intenciones con la niña. La respuesta, siempre según su versión, fue: “Yo a María me la voy a llevar para Madrid”.
La mujer comenzó entonces a sondear al marido con preguntas sobre dónde vivían, si era un piso o una urbanización, e incluso si había “muchos árboles” cerca, extremos que la familia interpretó como una búsqueda de información personal sensible. Tras esa interacción, la pareja volvió a abandonar el local.
Denuncia y policía: identificación del hombre
Ese mismo día, al terminar su turno, la madre acudió a dependencias policiales con las imágenes de las cámaras y formalizó una denuncia. Explica que, aunque en ese momento el hombre no estaba “reconocido”, decidió salir a buscarlo por el centro de la localidad hasta localizarlo y avisar a los agentes. La Policía se presentó en el lugar, realizó gestiones y el individuo quedó identificado. La denunciante pide a otras familias que extremen la vigilancia y que, ante cualquier comportamiento similar, avisen de inmediato a las autoridades.
Un patrón que activa protocolos: insistencia, invitación y recopilación de datos
El relato describe tres elementos que, combinados, justifican la intervención policial: el foco persistente de dos adultos sobre una menor sin vínculo con ellos, la invitación a salir del entorno seguro y la recopilación de información privada sobre rutinas y domicilio.
Estos comportamientos, incluso si no culminan en delito, son motivos suficientes para activar alertas, conservar pruebas y notificar a las fuerzas de seguridad.
Qué hacer si detectas conductas similares alrededor de tus hijos
Habla con los menores sobre “normas de seguridad” aplicadas a la vida real: no aceptar invitaciones, regalos o favores de desconocidos y avisar siempre a un adulto de confianza. Memoriza y enseña un plan de reacción simple: decir no en voz alta, moverse hacia una zona concurrida del establecimiento y buscar al responsable del local. Registra incidentes por escrito con fecha, hora, descripción física y frases literales.
Si hay cámaras, guarda y respalda las imágenes. Llama al 091 o 062 y presenta denuncia, aunque no haya agresión física; el intento y la insistencia importan. No compartas datos personales, rutinas, colegio o domicilios con extraños. Revisa la configuración de privacidad en redes sociales para que terceros no deduzcan horarios o ubicaciones de menores.
Contexto y seguimiento
La familia solicita prudencia y colaboración ciudadana hasta el cierre de las diligencias. Este medio ha optado por omitir nombres, direcciones y otros datos que puedan identificar a la menor o entorpecer la investigación. En caso de novedades oficiales, actualizaremos la información.












