Una nueva vacuna experimental ha logrado lo que durante años parecía imposible: frenar el avance del cáncer de páncreas y colorrectal, dos de los tumores más agresivos y con peor pronóstico.
Se trata de ELI-002 2P, una vacuna basada en ARN mensajero que ha superado con éxito la fase 1 de ensayos clínicos, mostrando una respuesta inmune potente y una mejora radical en la supervivencia de los pacientes tratados.
¿Qué hace única a esta vacuna?
A diferencia de las terapias personalizadas que requieren meses de desarrollo para cada paciente, esta vacuna está lista para usar. Funciona como una nanopartícula que se administra directamente en los ganglios linfáticos, donde entrena al sistema inmunitario para detectar y destruir células tumorales con mutaciones en el gen KRAS, una de las más comunes en tumores sólidos.
- 90% de los cánceres de páncreas presentan KRAS mutado
- 50% de los colorrectales
- Presente en el 25% de todos los tumores sólidos
Datos que superan todas las expectativas
Durante un seguimiento de casi 20 meses tras la vacunación:
- Supervivencia libre de recaída: 16,33 meses
- Supervivencia global: 28,94 meses
Estas cifras duplican y en algunos casos triplican los resultados obtenidos con cirugía y quimioterapia convencional, según el estudio publicado en Nature Medicine y liderado por la UCLA.
Efectos secundarios leves y perfil seguro
La vacuna fue bien tolerada: solo se reportaron efectos leves como fatiga y enrojecimiento en el lugar de la inyección. Ningún paciente sufrió efectos adversos graves relacionados con el tratamiento.
Un nuevo paradigma en inmunoterapia
Durante décadas, KRAS fue considerado inatacable. Ahora, esta vacuna demuestra que es posible enseñar al sistema inmunológico a identificar esta mutación y eliminar las células cancerosas que la portan.
«Quienes desarrollaron respuestas inmunes robustas permanecieron libres de enfermedad y vivieron mucho más de lo esperado», concluyen los investigadores.
¿Qué viene ahora?
Actualmente, se desarrolla la fase 2 de los ensayos. Si los resultados se confirman, la vacuna podría incorporarse a los protocolos postoperatorios para pacientes con cáncer de páncreas y colorrectal, reduciendo drásticamente el riesgo de recaídas.
También se abre la puerta a nuevas vacunas contra otras mutaciones frecuentes, marcando una nueva era en la lucha contra el cáncer.











