“A ellos no les quería nadie. Solo tenían armas y solo les hemos podido sacar con armas. Estamos infinitamente agradecidos a Trump”
La comunidad venezolana exiliada en la capital española ha estallado en júbilo tras la noticia de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses, después de una serie de ataques precisos contra instalaciones militares en Venezuela. Para muchos venezolanos, como Carlos Rangel, empresario afincado en Madrid desde 2003, este momento representa el fin de una pesadilla que dura 26 años. Así lo recoge El Mundo.
“Llevo 26 años esperando este momento y he llorado muchísimo”, confesó Rangel, dueño del restaurante Mándalo en el Pasaje del Comercio, en la calle Montera.
Exiliado durante los inicios del régimen chavista, Rangel no oculta su emoción: “Queremos ver a Maduro y a su esposa presos en Estados Unidos, y a todo el régimen”.
Agradecidos a Trump
Este hombre denuncia a El Mundo los fraudes electorales repetidos. Como señala, “las primeras elecciones las robaron, las segundas también y con las terceras que ganó Edmundo hicieron lo mismo”. Y defiende la intervención militar ordenada por Donald Trump. “A ellos no les quería nadie. Solo tenían armas y solo les hemos podido sacar con armas. Estamos infinitamente agradecidos a Trump”, afirmó, rechazando el relato de “invasión extranjera”.
Esperanza de muchos venezolanos
Similar euforia expresa a El Mundo Betty Alonso, propietaria de la panadería La Cachiterie en el mismo pasaje, un enclave revitalizado por emprendedores venezolanos. “Estoy muy esperanzada. Ha sido una intervención quirúrgica: han ido a los lugares donde estaba el armamento iraní, ruso y chino”, declaró.
Alonso ve en el Premio Nobel de la Paz concedido recientemente a María Corina Machado el “inicio de la luz para Venezuela” y anticipa una “cascada” de caídas en regímenes aliados, como Cuba y Nicaragua, e incluso implicaciones para “algún político español”, aludiendo veladamente a figuras como José Luis Rodríguez Zapatero.
El Pasaje del Comercio, antes un lugar decadente, simboliza hoy la resiliencia de la diáspora de venezolanos en Madrid. Miles de exiliados sueñan ahora con elecciones libres y el retorno a su país.
La operación estadounidense, calificada de “precisa y discreta”, marca un punto de inflexión histórico para una comunidad que ha sufrido exilio, hambruna y represión.












