En sus declaraciones, Víctor de Aldama describe el viaje oficial a México que realizó junto al entorno del entonces ministro José Luis Ábalos como el inicio de una red de contactos y favores.
Según su versión, ese desplazamiento permitió abrir puertas empresariales y firmar acuerdos de alto valor, como el de INECO, una empresa pública española, por unos 28 millones de dólares.
“Fue el punto de inflexión. Allí empezó todo”, asegura.
Este episodio se cita en el contexto del caso Koldo, en el que la Guardia Civil ha documentado registros y diligencias, como la UCO registra la casa de Ábalos y UCO: organización criminal en la cúpula del PSOE.
Una agenda a medida
Aldama afirma que gestionó parte de la agenda del ministro y su equipo durante el viaje. Dice que intermedió entre empresarios españoles y cargos del gobierno mexicano, un papel que —según su relato— le dio visibilidad y peso político.
La versión coincide con algunos apuntes diplomáticos de la época, aunque el Ministerio de Transportes nunca ha reconocido irregularidades en ese desplazamiento.
En aquel contexto, el viaje buscaba reforzar la cooperación en infraestructuras y transporte, un marco en el que INECO firmó un memorando de entendimiento por valor de 28 millones de dólares.
Este tipo de acuerdos se produciría meses antes de episodios posteriores de investigación, como los recogidos en medio millón al mes de una petrolera venezolana.
Negocios, poder y coincidencias
La historia del viaje se entrelaza con otras decisiones económicas de aquel periodo, como los rescates a compañías aéreas.
En piezas anteriores se abordó cómo la Oficina de Conflicto de Intereses obligada a investigar el rescate de Air Europa y la ayuda a Plus Ultra despertaron debate sobre los límites del poder político en la gestión empresarial.
El relato de Aldama sugiere un entramado donde política y negocios viajaban juntos, aunque los sumarios judiciales aún no confirman esa interpretación.
Ecos de seguridad y silencio
Tiempo después, el empresario mencionó una visita en prisión de personas que se presentaron como pertenecientes a “seguridad nacional”. Según su testimonio, lo instaron a “mantener la calma” y no hacer declaraciones.
Este punto no ha sido verificado oficialmente, aunque recuerda a episodios de influencia institucional.
En el contexto del caso Koldo, nombres como Zapatero o el CNI aparecen de forma tangencial, como en análisis sobre 167 millones en un solo día a fondos internacionales y a la empresa Indra.
El legado de un viaje
Más allá de lo judicial, el viaje a México ilustra cómo los desplazamientos oficiales pueden convertirse en plataformas de poder y networking.
Aldama sostiene que allí empezó su ascenso como intermediario y, a la vez, el principio de su caída.
Para conocer otros momentos clave del caso, puedes leer Koldo y Ábalos: pagos ‘en chistorras’ en un restaurante de carretera.












