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Víctima de Adamuz agradece en la misa funeral que les acompañen incluso quienes van ‘por agenda’

‘Somos 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará: lucharemos para que nunca haya otro tren’

Huelva acogió este jueves una misa funeral por las 45 víctimas del desastre ferroviario del pasado 18 de enero en Adamuz, Córdoba. La mayoría de los fallecidos eran de la provincia mariana de Huelva, por lo que la Diócesis trasladó la misa de la catedral hasta el Palacio de Deportes “Carolina Marín”.

No se produjo ningún incidente digno de mención, habida cuenta de la controversia que estalló por el anuncio gubernamental de un «funeral laico» en la provincia mariana por excelencia, así como por la desangelada visita oficial a Adamuz por los reyes y los políticos y la tristemente famosa foto grupal ante los trenes siniestrados.

Retirada de asientos de allegados que finalmente optaron por no acudir

Minutos antes del comienzo pudo confirmarse que, de los cerca de 336 familiares esperados, solo acudieron unos 300, por lo que se retiraron sillas vacías de allegados que optaron por no asistir a un funeral con una tribuna específica para cargos públicos.

Entre las escenas virales negativas del evento destacó el habitual gesto de la reina Letizia, sin persignarse en una ceremonia católica. Presidieron la misa funeral presidida por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, acompañado por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello.

Tras la ceremonia, los oficiantes, los reyes, el presidente de la Junta, Moreno Bonilla dieron el pésame y hablaron con los allegados. Los monarcas finalmente abandonaron el recinto entre aplausos y con los acordes del himno nacional.

En los minutos finales pudo verse incluso a la vicepresidenta, María Jesús Montero, que se acercó a los dolientes tras haber accedido discretamente al pabellón por el garaje.

Víctima agradece que les acompañen ‘incluso a quienes están por agenda’

Otro momento señalado de la ceremonia fue cuando el obispo de Huelva pidió durante el funeral que se esclarezca la verdad sobre las causas de la tragedia, además de actuar con justicia para evitar tragedias similares.

Allegados de las víctimas intervinieron en la ceremonia para recordar que en la provincia mariana ese era el único funeral que deseaban y una interviniente agradeció la presencia con ellos, tanto de quienes estaban con ellos por amor, como de quienes acudieron «por agenda«.

La mujer también extendió su agradecimiento a la población de Adamuz por el apoyo recibido, profesionales de la seguridad, alcaldes que les apoyaron y a las instituciones, a quienes afeó de todas maneras la lentitud en ofrecer información, lo que añadió sufrimiento.

«Y también somos las cuarenta y cinco familias que lucharán por saber la verdad, porque sólo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará. Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren», añadió.

Añadió que además lo harán con «serenidad con el alivio de saber que en los brazos de la Virgen ahora duermen, y el regazo de una Madre que los quiere es quien los mece».

María Jesús Montero entra por el garaje a la misa funeral

Alrededor de las 15:00 horas ya se formaban largas colas en los accesos al Palacio de Deportes, con fuerte presencia policial y de medios de comunicación. Sobre las 17:25, empezó el rezo del Santo Rosario como preparación litúrgica previa a la misa.

Minutos después comenzaban a llegar las autoridades a la tribuna asignada: el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda; y el presidente de la Diputación, David Toscano.

En ese momento aún no habían llegado los Reyes, ni los representantes del Gobierno de Sánchez, que no vio la necesidad de aparecer en una ceremonia por 45 muertos en una tragedia.

La representación del gobierno sanchista la encabezó la vicepresidenta Montero, captada en la visita oficial a Adamuz tratando de abrirse paso a empujones y risueña para salir en el mismo plano de los reyes, como si no se encontrara en un escenario de máximo dolor.

En esta ocasión no trató de salir en la foto y, según recoge Ok Diario, entró a escondidas por el garaje al pabellón para evitar la previsible reacción de los presentes a una entrada en el recinto más en línea propagandística.

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