El 45 % de los encuestados opina que también encajaría en el Gobierno de Sánchez como ministro de Interior, Justicia, Cultura, Defensa o Igualdad
La consultora demoscópica GAD3 publicó una encuesta que sorprendió a muchos, ya que uno de cada cinco españoles consideró positivo que el personaje ficticio Torrente asumiera la presidencia del Gobierno en lugar de Pedro Sánchez, un hallazgo que resalta el descontento generalizado con la clase política actual.
Además, hasta un 45 % de los participantes opinó que Torrente encajaría en el Gobierno actual, particularmente en ministerios como Interior, Justicia, Cultura, Defensa e Igualdad, lo que refleja una percepción irónica de su rol potencial.
En el análisis detallado, Torrente resultó el líder mejor valorado entre los votantes de centro, los jóvenes de 18 a 29 años y aquellos ciudadanos que no votaron o emitieron votos en blanco en las últimas elecciones generales, un grupo que representa una porción significativa del electorado desilusionado.
Según detalla El Debate, los encuestadores realizaron 2.351 entrevistas en todo el territorio nacional durante la primera quincena de febrero, y enfocaron las preguntas en la percepción política, la confianza institucional y la influencia de la cultura popular, lo que permitió captar opiniones inesperadas sobre figuras no reales.
Torrente arrasa en duelos políticos imaginarios
Los encuestadores compararon a Torrente con otros líderes reales, y el personaje ganó con claridad a Feijóo, Abascal y Díaz, mientras que solo perdió por un margen estrecho ante Sánchez, lo que subraya su atractivo en escenarios hipotéticos.
Andalucía destacó como la comunidad autónoma donde Torrente encontró mayor apoyo, y muchos participantes lo vieron como el político que mejor comprendía sus preocupaciones cotidianas, especialmente en un contexto donde el 55 % de la población expresó inquietud por la corrupción, y un 21 % confió en él para abordar tales problemas.
GAD3 señala que el resultado es una expresión de malestar, no intención de voto real
Sus atributos personales impulsaron esta preferencia, ya que superó al resto en campechanía (37 %), autenticidad (25 %), sinceridad (21 %) y honestidad (18 %), cualidades que resonaron entre los encuestados desencantados.
Desde GAD3 explicaron que la pregunta tenía un carácter «exploratorio y sociológico», orientado a medir el grado de desafección política y el impacto de la cultura popular en la percepción del liderazgo, por lo que las fuentes de la empresa enfatizaron que el dato «no debe interpretarse como una intención de voto real, sino como una expresión de malestar o voto de protesta simbólico».












