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El anticiclón pone fecha al final del diluvio y el sur de Andalucía ya cuenta los días para volver a ver el sol

Después de semanas interminables de paraguas, barro y cielos cerrados, el sur de Andalucía empieza a ver algo más que nubes. Tras uno de los arranques de año más lluviosos que se recuerdan, con ocho temporales consecutivos desde enero de 2026, los modelos meteorológicos confirman lo que muchos esperaban: el patrón atmosférico cambia y el sol tiene fecha de regreso.

No es una sensación ni un deseo colectivo. Los mapas lo dicen claro.

Un inicio de año pasado por agua como pocas veces se ha visto

El sur peninsular, especialmente el Campo de Gibraltar y el entorno del Estrecho, ha vivido un auténtico castigo meteorológico. Ocho borrascas de alto impacto, una NAO persistentemente negativa y un carrusel atlántico que no ha dado tregua.

El resultado ha sido histórico: acumulados de lluvia excepcionales, ríos al límite, embalses recuperándose a toda velocidad y una población agotada de mirar al cielo cada mañana.

Pero ese guion empieza a romperse.

La lluvia afloja y ya hay un fin de semana marcado en rojo

Según la Agencia Estatal de Meteorología, las precipitaciones seguirán todavía unos días más, aunque con una clara pérdida de intensidad a partir del jueves y viernes 12 y 13 de febrero.

La fecha clave llega justo después: el fin de semana del 14 y 15 de febrero. Los modelos apuntan a lluvias ya muy débiles o incluso inexistentes en buena parte del sur de Andalucía.

San Valentín no promete cielos despejados eternos, pero sí el primer respiro serio en semanas. Terrazas, paseos y cafés al sol vuelven a aparecer en el horizonte.

A partir de ahí, las pausas entre lluvias serán cada vez más largas y la atmósfera empezará a estabilizarse de forma clara.

El cambio de patrón que rompe el tren de borrascas

El giro no es casual. El Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio lleva días señalando un escenario muy distinto para la segunda mitad de febrero.

Los bloqueos anticiclónicos comienzan a ganar peso y la NAO entra en fases positivas, lo que desplaza el pasillo de borrascas hacia latitudes más altas. Traducido a la vida real: el sur peninsular deja de ser el blanco constante de los temporales atlánticos.

No significa tiempo completamente seco ni un anticiclón eterno, pero sí un cambio radical respecto a las últimas semanas.

Entre el 16 y el 23 de febrero, las lluvias tenderán a desaparecer de forma generalizada en Andalucía, permitiendo la estabilización de cauces y un drenaje progresivo de suelos saturados.

La última semana de febrero apunta a normalidad o incluso sequedad

Los modelos mensuales ya lo adelantaban: febrero iba a ser extremadamente húmedo en su primera mitad. Y se ha cumplido con creces. Lo relevante ahora es lo que viene después.

Si se mantiene el escenario actual, la última semana del mes podría situarse dentro de la normalidad climática o incluso presentar un ligero déficit de precipitaciones en el sur. Algo casi impensable hace solo unos días.

Esto marcaría el punto final definitivo a un episodio excepcional que ha condicionado el arranque de 2026 en buena parte de Andalucía.

Mientras tanto, precaución pero sin alarma

Los servicios de emergencia mantienen la vigilancia ante posibles crecidas residuales y terrenos aún saturados, pero el mensaje oficial ya no es de alerta máxima, sino de prudencia.

Los ríos irán bajando progresivamente y los embalses, ahora sí, entran en una fase de estabilización que devuelve cierta calma tras semanas de tensión.

En resumen: el sur de Andalucía no sale del túnel de un día para otro, pero la luz ya se ve al fondo. Y a partir del 14 de febrero, el sol no solo vuelve, sino que todo indica que esta vez viene con intención de quedarse.

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