La auditoría interna del PSOE ha destapado la caja de los truenos, y lo que sale de ella tiene un olor rancio. José Luis Ábalos, exministro y exsecretario de Organización, no solo está en el ojo del huracán por el caso Koldo, sino por sus costumbres a la hora de pasar gastos al partido. El informe forense revela tickets «inusualmente altos» y conceptos que son difíciles de justificar como «trabajo». Entre ellos, una comida el día de Navidad de 2019 para nueve personas y facturas que incluyen menús infantiles. ¿Desde cuándo los niños participan en comidas ejecutivas del partido?
Los auditores, catedráticos de la Universidad Autónoma de Madrid, señalan facturas de hasta 332 euros por «un menú» en restaurantes de Madrid. También hay duplicidades sospechosas: cenas en distintos sitios cobradas a la misma hora.
O Ábalos tiene el don de la ubicuidad, o alguien estaba pasando tickets que no le correspondían. Aunque el informe descarta financiación irregular del partido, deja la ética del exministro a la altura del betún.
La «dolce vita» a costa del afiliado
Estos detalles, publicados por El País, muestran una falta de pudor absoluta en el uso de los fondos de la organización. Mientras se pedía austeridad a la ciudadanía, la cúpula disfrutaba de ágapes navideños y convites familiares cargados a la cuenta de Ferraz. Es la imagen del «vividor» político que tanto daño hace a la confianza en las instituciones.
Este escándalo de «gastos hormiga» (que suman miles de euros) se une a la tormenta judicial que ya rodea a Ábalos, cada vez más acorralado. No es de extrañar que el Gobierno intente desviar la atención con anuncios de gasto militar millonario o ayudas sociales que tardan en llegar. Pero los tickets están ahí, y los menús infantiles no se pagan solos.












