Ana Redondo ha incumplido flagrantemente su compromiso de aumentar el número de pulseras de control telemático para maltratadores
Una vez más, la gestión del Ministerio de Igualdad bajo el mando del PSOE vuelve a demostrar que entre la propaganda ideológica y la protección real de las mujeres existe un abismo insalvable. Ana Redondo, quien asumió la cartera con la promesa de dotar de mayor eficacia a la lucha contra la violencia de género, ha incumplido flagrantemente su compromiso de aumentar el número de pulseras de control telemático para maltratadores, dejando a cientos de víctimas en una situación de vulnerabilidad extrema.
Los datos no mienten y dejan en evidencia a un Ejecutivo más preocupado por el lenguaje inclusivo que por la seguridad ciudadana. A pesar de los grandes anuncios y los presupuestos millonarios que se detraen del bolsillo de todos los españoles, la realidad es que el sistema de seguimiento por GPS sigue bajo mínimos.
Muchas mujeres que cuentan con una orden de alejamiento judicial siguen esperando un dispositivo que podría salvarles la vida, mientras el Ministerio se pierde en laberintos burocráticos y excusas de mal pagador.
Nuevo fracaso de Ana Redondo
Este nuevo fracaso de Ana Redondo no es un hecho aislado, sino la continuación del legado de dejadez que ya caracterizó a su predecesora, Irene Montero.
Mientras el Gobierno se dedica a dar lecciones de moralidad y a señalar a la oposición, su incapacidad administrativa tiene consecuencias directas sobre la libertad y la integridad de las mujeres. Es inadmisible que un Estado que presume de ser «vanguardia en derechos» sea incapaz de gestionar la compra y distribución de dispositivos tecnológicos básicos.
Desde sectores críticos se denuncia que el dinero destinado a Igualdad se pierde en chiringuitos, informes ideológicos y campañas de marketing, en lugar de invertirse en medios materiales para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
España no necesita más retórica feminista de salón; necesita gestión, eficacia y una ministra que cumpla su palabra. La seguridad de las mujeres no puede ser el rehén de la incompetencia socialista.












