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La degenerada rave izquierdista ‘Big Fucking Party’ invade el pantano del Cenajo en Albacete

Consumo masivo de drogas ilegales, alcohol a raudales y un descontrol que incluye sexo público y comportamientos que avergonzarían en Albacete

Mientras el resto de España celebra el Año Nuevo con familia, tradición y orden, un enjambre de radicales de izquierdas, simpatizantes de Podemos y hippies trasnochados han convertido el idílico pantano del Cenajo, en el término municipal de Hellín (Albacete), en un auténtico estercolero de descontrol, drogas y libertinaje.

La mal llamada ‘Big Fucking Party’, una rave ilegal que no respeta ni las leyes ni el decoro, ha reunido a más de mil vehículos y miles de participantes en una orgía de excesos que deja heridos a varios guardias civiles y amenaza la paz de los vecinos honrados.

Estos autodenominados «libres pensadores» –en realidad, una pandilla de vagos antisistema que probablemente no han visto un jabón en días– han tomado el pantano como si fuera su feudo particular, ignorando por completo las normativas que protegen nuestro patrimonio natural y la seguridad pública.

Drogas, alcohol y sexo

Fuentes cercanas a la Guardia Civil confirman que el evento, organizado en secreto a través de grupos privados para esquivar a las autoridades, ha derivado en escenas de caos absoluto: consumo masivo de drogas ilegales, alcohol a raudales y un descontrol que incluye sexo público y comportamientos que avergonzarían a cualquier ciudadano decente. Y la cuestión es si es esto lo que promueve la izquierda radical: fiestas salvajes donde el respeto a la ley brilla por su ausencia,

Los participantes, en su mayoría jóvenes adoctrinados por ideologías progresistas fallidas –esos mismos que votan a Podemos y sueñan con un mundo sin fronteras ni responsabilidades–, han dejado atrás una estela de violencia.

Guardias Civiles heridos

Varios agentes de la Guardia Civil resultaron heridos en los intentos iniciales de frenar esta invasión, demostrando una vez más cómo estos grupos extremistas no dudan en arremeter contra las fuerzas del orden que protegen nuestra sociedad.

Mientras tanto, los vecinos de Hellín y alrededores viven aterrorizados: ruidos ensordecedores hasta altas horas, basura por doquier y un olor a suciedad que se extiende como una plaga. Desde LA BANDERA nos planteamos cuántos días pasarán estos hippies sin ducharse, revolcándose en el barro y propagando enfermedades.

Hedonismo desbocado

Esta no es una simple fiesta; es un síntoma del declive moral que impulsa la agenda izquierdista. En lugar de trabajar por un futuro próspero, como defienden los valores conservadores de esfuerzo y familia, estos elementos prefieren el hedonismo desbocado, financiado quién sabe si con subsidios públicos.

Las autoridades, bajo presión de un Gobierno blando con los radicales, vigilan de lejos. Por ello, en este 2026 es hora de que España despierte y ponga fin a estos desmanes que socavan nuestra cultura y seguridad.

Desde el pantano del Cenajo de Albacete, donde el agua cristalina ahora se tiñe de vergüenza, urge una respuesta firme: desalojo inmediato y sanciones ejemplares para estos podemitas y sus aliados.

 

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