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Detenido un dominicano multirreincidente por el asesinato de una okupa en Hospitalet

El sospechoso no era pareja de la mujer, también sudamericana, y la investigación apunta a una venganza entre grupos rivales

Tras 24 horas de fuga, los Mossos detuvieron el pasado viernes en Barcelona a un delincuente dominicano multirreincidente por el asesinato de una mujer en una nave okupada por sudamericanos, la mayoría compatriotas del presunto asesino.

El sospechoso del crimen era bien conocido por las autoridades y se sabía dónde podía ocultarse, de ahí la rapidez de su captura. Del mismo modo, también se sabía que no tenía relación sentimental con su víctima, también extranjera, y todo parece ser una reyerta entre grupos rivales.

Asesinato en una okupa, foco de inseguridad en Hospitalet

Los Mossos recibieron el jueves, 22 de enero, un aviso por una fuerte discusión en una nave ocupada de Hospitalet y al llegar encontraron a una mujer extranjera muerta con múltiples heridas de arma blanca. El SEM acudió rápidamente al local allanado pero no pudieron salvar la vida de la mujer.

El suceso ocurrió en el nº 15 de la calle Santa Anna, en una okupa que llevaba más de tres años en manos de delincuentes multirreincidentes dominicanos, informa El Caso. Los agentes identificaron al sospechoso y localizaron la zona donde se escondía, por lo que lo detuvieron el viernes 23 de enero cerca de las seis de la tarde en Barcelona.

La investigación apunta a venganza entre grupos rivales y descarta machismo

El caso permanece bajo secreto de sumario mientras se continúan recogiendo pruebas, pero el correspondiente alarde propagandístico feminista no podrá celebrarse, porque la investigación policial apunta a una venganza entre dos grupos rivales y descarta que se trate de un crimen machista, ya que la víctima no mantenía relación sentimental con el detenido.

Durante la mañana del viernes, técnicos municipales tapiaron la entrada de la nave, y el Ayuntamiento recordó que realizó inspecciones, identificaciones e informes técnicos desde que empezó la ocupación en octubre de 2023, además de controles policiales intensivos para intentar frenar los problemas que afectaban al vecindario.

Los vecinos llevan tiempo denunciando la okupa como un foco de inseguridad por las constante peleas, palizas y gritos de madrugada. Los hospitalenses llegaron a organizar una recogida de firmas para forzar que se tomaran medidas, pero las instituciones públicas llegaron tarde, tal y como refleja el atestado policial del pasado jueves.

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