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Prisión permanente revisable para tres pandilleros dominicanos por el asesinato de Gabriel Kraus en Madrid

Tres miembros de Dominican Don´t Play creyeron que el joven Gabriel era de otra banda y lo mataron con machetes en 2021

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid confirmó la prisión permanente revisable impuesta a tres miembros de la banda Dominican Don’t Play (DDP) -Óscar Brayan V.S., la ‘Bestia’; José Luis B. S., ‘Joseo’ y Josué Mauricio S.M., ‘Panda’- por el asesinato del joven Gabriel Kraus.

Los jueces rechazaron los recursos de las defensas y respaldaron la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid dictada en abril de 2025. La pertenencia a la banda DDP justificó la prisión permanente revisable, la pena más grave del Código Penal, porque el asesinato se vinculó directamente a la actividad criminal de la organización.

La Sala insistió en que los acusados contribuyeron de manera relevante al plan común, aunque no todos asestaran la herida mortal a su víctima.

Creyeron que era una provocación de una banda rival

Los condenados perpetraron el crimen el 19 de agosto de 2021 en el madrileño barrio de Prosperidad, distrito de Chamartín. Gabriel Kraus, de 20 años, charlaba con amigos cerca de su casa cuando surgió un cruce verbal que los acusados interpretaron como provocación entre bandas rivales.

Minutos después, los tres regresaron armados con un machete y un cuchillo de grandes dimensiones para buscar y agredir a la víctima. Lo rodearon, lo atacaron con golpes y armas blancas y le causaron heridas letales que afectaron el corazón.

La víctima no pudo defenderse porque los agresores perpetraron «una agresión concertada, letal y ejecutada con absoluta superioridad» en el contexto de la violencia de las bandas juveniles organizadas.

Rechazo de recursos y pruebas contundentes

Los magistrados consideraron que la calificación de asesinato agravado por pertenencia a organización criminal encajaba perfectamente con los hechos. El veredicto del jurado se apoyó en testimonios, grabaciones de cámaras de seguridad, posicionamiento de móviles, informes policiales, reconocimientos fotográficos e identificación de las armas.

Los jueces confirmaron la alevosía, porque los agresores eliminaron cualquier posibilidad de defensa de la víctima y actuaron «consciente y voluntariamente, asumiendo que el uso de las armas podría comportar un resultado letal«.

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