Carriles bici y aceras anchas mientras camioneros arriesgan la vida en socavones: cero para arreglar las carreteras que se caen a pedazos
Muchos lo consideran altamente indignante. Hablamos carreteras en ruinas por falta de mantenimiento… pero hay 900 millones para complacer la agenda progre, la Agenda 2030, de Puente y Pedro Sánchez. Carriles bici y aceras anchas mientras camioneros arriesgan la vida en socavones. Cero para arreglar las carreteras que se caen a pedazos en España.
Como muchos profesionales del sector denuncian. Con el PSOE, las carreteras españolas se convierten en trampas mortales por el abandono crónico. Y en vez de hacer frente a ello, el Gobierno de Sánchez y sus socios de Sumar derrochan 900 millones de euros de todos los españoles en carriles bici, sendas peatonales y proyectos «verdes» que parecen más una ocurrencia ideológica que una prioridad real.
Según ha publicado el Ministerio de Transportes, dirigido por el socialista Óscar Puente, se han puesto en marcha unas 150 obras financiadas con fondos públicos que suman esa astronómica cantidad.
De ellos, 247 millones se destinan específicamente a carriles bici, ampliación de aceras, pasarelas peatonales, peatonalizaciones y otros elementos para «integrar a peatones y ciclistas» en carreteras urbanas e interurbanas. El resto se reparte en supuestas mejoras medioambientales, eficiencia energética en túneles y hasta un carril bus-VAO en Barcelona.
Mientras tanto, la realidad en las carreteras es dramática: intensas lluvias han dejado un reguero de desprendimientos, socavones, pinchazos masivos y tramos intransitables.

Carreteras en estado crítico
La Asociación Española de la Carretera (AEC) estima que más del 52% de la red (unos 54.000 km) está en estado crítico, con un déficit acumulado de conservación que supera los 13.500 millones de euros. Las empresas del sector (ACEX) reclaman de forma urgente 5.000 millones anuales solo para mantener la red en condiciones dignas y seguras, pero el Gobierno prefiere destinar cientos de millones a calmar el tráfico rodado y a complacer la agenda ecologista urbana.
Los transportistas, camioneros y conductores llevan meses alertando por carta al ministro Puente del «altísimo riesgo» que supone circular por carreteras con el firme destrozado, vegetación descontrolada y señalización deficiente. Sin embargo, la respuesta del Ejecutivo ha sido clara: priorizar carriles para bicis y paseos peatonales mientras las autovías y carreteras nacionales se hunden literalmente bajo los pies (y las ruedas) de los ciudadanos.
Movilidad sostenible
Este despropósito ilustra perfectamente las prioridades de un Gobierno que parece más preocupado por la foto de la movilidad «sostenible» en las ciudades que por garantizar la seguridad y la conectividad real del país. Mientras tanto, el deterioro de las infraestructuras viarias, la columna vertebral del transporte de mercancías y de millones de españoles, sigue imparable, poniendo en jaque la economía y la seguridad vial.











