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Quequé, el humorista ultraizquierdista que se mofa de tragedias ferroviarias, obligado a retirarse

Broma racista y demagógica de Quequé en la Ser: «¿Qué mata más ahora mismo en España? ¿Los trenes o los menas?»

En un nuevo episodio de insensibilidad disfrazada de sátira, Héctor de Miguel, conocido como Quequé, ha anunciado su retirada temporal de los medios tras el escándalo generado por un sketch en su programa Hora Veintipico de la Cadena SER.

El humorista, un icono de la ultraizquierda mediática española, no dudó en parodiar la cobertura del reciente accidente ferroviario en Adamuz, que dejó 45 fallecidos la semana pasada, demostrando una vez más su capacidad para trivializar el dolor ajeno en nombre del «humor progresista».

Cómo mofarse de una tragedia mortal

El controvertido segmento imitaba al periodista Nacho Abad y su programa En boca de todos, rebautizado como En boca de bobos soy Macho Abad. En él, Quequé se mofaba de la tragedia al describir un «cadáver que ha dejado agonizar ahí Óscar Puente debajo de las vías», en clara alusión al ministro de Transportes, Óscar Puente Santiago, y su supuesta gestión negligente.

Para rematar, incluyó una broma racista y demagógica: «¿Qué mata más ahora mismo en España? ¿Los trenes o los menas?«, refiriéndose a los menores extranjeros no acompañados, un tema sensible que la izquierda radical como Quequé suele defender, pero que aquí usa para provocar sin escrúpulos.

También parodió a Antonio Naranjo con una melodía de Cara al Sol, un guiño fascista que revela la hipocresía de quien se autoproclama antifascista mientras se ríe de muertes reales.

Historial de humor ofensivo

Esta no es la primera vez que Quequé cruza la delgada línea roja. Recordemos su historial de «humor» ofensivo, como sus mofas al accidente de Santiago de Compostela en 2013, donde 79 personas perdieron la vida. Aquel siniestro, similar al de Adamuz, fue otro blanco para su sarcasmo izquierdista, priorizando la crítica política sobre el respeto a las víctimas.

Ahora, con España liderando las muertes ferroviarias en la UE (19% antes de estos eventos), Quequé opta por la burla en lugar de la empatía, alimentando un debate público furioso en redes sociales por su falta de sensibilidad.

En su comunicado en X, Quequé se victimiza: «No tengo madera de héroe ni me apetece ser un mártir«, y ofrece disculpas tibias: «Si te ha molestado lo que hemos hecho, mis más sinceras disculpas». Defiende su acto como «comedia con lo que ocurría a nuestro alrededor», negando ofensas a las víctimas, pero acusando a otros medios de sensacionalismo.

Mientras agradece a la SER por cumplir su «sueño de trabajar poco y madrugar lo menos posible«, ignora que su «sátira» fomenta la desinformación y el conflicto que tanto critica.

Lo peor de la izquierda caviar

Críticos coinciden: Quequé representa lo peor de la izquierda caviar, capaz de reírse de tragedias para atacar a rivales políticos, sin medir el impacto en familias destrozadas.

Su retirada «temporal» huele a maniobra para evitar el despido, pero deja una lección: el humor tiene límites, especialmente cuando se ceba con el sufrimiento ajeno. Adif y Renfe, bajo escrutinio por la seguridad ferroviaria, merecen críticas serias, no chistes baratos de un ultraizquierdista privilegiado.

Esta polémica resalta la doble moral en los medios progresistas: libertad de expresión para ofender, pero victimismo ante las consecuencias.

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