El ciberataque tuvo lugar a los pocos días de la querella contra los fiscales por difundir comunicaciones confidenciales del abogado
El abogado de Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña, ha interpuesto una denuncia ante los juzgados de instrucción de Madrid tras haber sufrido los ordenadores de su despacho un hackeo de emails cruzados con su cliente.
En la denuncia consta que el ataque informático se produjo el pasado martes, 2 de abril, para espiar con los correos intercambiados entre el abogado y su defendido.
El escrito detalla que «las dos cuentas de correo recibieron en la mañana del 2 de abril, a las 11 horas 39 minutos, un correo electrónico enviado desde el correo personal de Alberto González Amador».
«Unas horas después de haberse recibido y respondido el correo, durante la tarde del día 2 de abril esos correos desaparecieron de los sistemas informáticos para, transcurridas unas seis horas, volver a reaparecer en los sistemas ya el día 3 de abril», recoge la denuncia.
Ciberataque para espiar información dejando el mínimo rastro
Según el abogado, el perito informático que analizó la incidencia descubrió que el sistema recibió un ciberataque circunscrito a los mails mencionados del 2 de abril, pero sin «transcendencia al resto de correos ni buzones corporativos».
Según la denuncia, del primer análisis se concluye que los mails «fueron entregados, posteriormente eliminados y vueltos a entregar (simulando haber tenido una única entrega)».
Se trata de técnicas usadas «cuando un tercero quiere acceder a determinada información hackeando un sistema y dejando el mínimo rastro técnico posible del acceso, y por ello que acceden, trasladan la información para su consulta y la vuelven a dejar en el sistema».
El hackeo tuvo lugar tras la querella contra los fiscales por difundir comunicaciones confidenciales del abogado
El despacho de abogados ha solicitado a la empresa Microsoft que facilite un informe sobre el ataque para, cuando lo reciban, ponerlo a disposición del juzgado.
El ciberataque tuvo lugar poco después de que el González Amador presentara una querella contra los fiscales presuntamente responsables de filtrar a la prensa los correos entre su abogado y la fiscalía -usados posteriormente para desviar la atención mediática del ‘caso PSOE’ de corrupción-.












