El valor del efectivo en una trama de poder
En la documentación judicial del llamado caso Koldo aparecen múltiples referencias al uso de dinero en efectivo para operaciones y pagos.
Según los informes de la Guardia Civil, la mayoría de los movimientos eran “de difícil trazabilidad” y se realizaban fuera del sistema bancario, un patrón que los investigadores asocian con intentos de ocultar el origen de los fondos.
A medida que avanza la causa, el papel de los sobres, los préstamos personales y las comisiones informales se ha convertido en uno de los puntos clave.
“El metálico era el elemento que unía todos los ámbitos del caso”, resume un investigador en uno de los autos.
Los sobres que cambiaban de manos
Las declaraciones judiciales recogen varios ejemplos de pagos en efectivo entre intermediarios y empresarios.
No se ha probado que las entregas llegaran a altos cargos, pero la investigación sigue abierta.
El patrón coincide con otros episodios ya publicados en la UCO registra la casa de Ábalos y en UCO: organización criminal en la cúpula del PSOE.
Por qué el metálico sigue siendo el agujero negro de la corrupción
El efectivo ha sido siempre el punto ciego de las investigaciones por corrupción administrativa.
En el caso Koldo, las alertas saltaron por movimientos repetidos de grandes sumas sin rastro bancario y por las declaraciones de testigos sobre la existencia de sobres con dinero.
En otros casos de los últimos años, el uso de metálico ya había aparecido como herramienta de comisiones encubiertas, tal como se analizó en medio millón al mes de una petrolera venezolana.
La respuesta judicial y política
El juzgado central de instrucción sigue analizando movimientos financieros, transferencias y posibles blanqueos.
El entorno de los investigados insiste en que no existen pruebas de enriquecimiento ilícito y que los pagos en efectivo “correspondían a gestiones privadas y justificadas”.
Mientras tanto, la investigación ha extendido sus líneas hacia empresas que participaron en adjudicaciones públicas, algunas de ellas vinculadas a contratos durante la pandemia, como los mencionados en contratos millonarios de mascarillas en plena pandemia.
Efectivo, confianza y silencio
El caso muestra cómo el dinero físico mantiene su poder simbólico en los círculos de influencia.
Los sobres y los pagos mano a mano, más allá de su legalidad o no, crean una red de confianza y dependencia que es difícil rastrear.
El propio Tribunal de Cuentas ha alertado sobre la falta de mecanismos para seguir el rastro del metálico en adjudicaciones y subvenciones.
Más allá del caso Koldo
La investigación sobre pagos en efectivo no solo afecta a los protagonistas mediáticos.
Abre un debate mayor sobre transparencia en la contratación pública, control de los partidos políticos y uso de dinero no bancarizado en actividades oficiales.
Para seguir la cronología completa de la trama, puedes leer El sistema perfecto: cómo, según Aldama, se amañaban licitaciones y se repartían millones o repasar el capítulo internacional en El viaje a México que lo cambió todo.
Resumen del caso
El caso Koldo gira en torno a varios contratos públicos adjudicados durante la pandemia y a pagos en efectivo que los investigadores intentan rastrear. Las pesquisas apuntan a un grupo de intermediarios con acceso privilegiado a despachos oficiales. Aún no existen condenas ni responsabilidades firmes.
Las declaraciones de Víctor de Aldama y otros testigos han añadido nuevos detalles sobre cómo se movía el dinero. Hablan de sobres, reuniones discretas y confianza personal. Todo se investiga bajo la sospecha de que el uso de metálico sirviera para esquivar los controles administrativos.
Por qué importa
El caso vuelve a poner el foco en la debilidad de los mecanismos de control. España gasta miles de millones al año en contratos públicos y buena parte de esas adjudicaciones se decide sin apenas trazabilidad. El dinero en efectivo sigue siendo el gran agujero negro de la transparencia.
La investigación continúa y los jueces deberán determinar si las operaciones descritas fueron ilegales o simples gestiones informales. En cualquier caso, el escándalo ya ha dejado al descubierto cómo el efectivo, los favores y la confianza personal pueden pesar más que los formularios oficiales.












