El gran perdedor de la noche electoral ha sido el PSOE del Sanchismo y con María Jesús Montero a la cabeza
Con el 92% de los votos escrutados, el Partido Popular pierde la mayoría absoluta en el Parlamento de Andalucía y se queda con 53 escaños, a dos del umbral de los 55 necesarios para gobernar en solitario.
El resultado obliga al presidente Juanma Moreno Bonilla a explorar un pacto de gobierno con VOX, que consolida su ascenso y logra 15 escaños tras subir tanto en porcentaje de voto como en representación parlamentaria.
Las negociaciones entre ambas formaciones parecen inevitables. Fuentes populares reconocen que, aunque preferían evitar depender de socios, los números no dan para otra opción. VOX, por su parte, ya ha manifestado su disposición a alcanzar un acuerdo estable que garantice un gobierno “de derechas fuerte” en Andalucía.
El hundimiento del PSOE
El gran perdedor de la noche electoral ha sido el PSOE del Sanchismo y con María Jesús Montero a la cabeza. Los socialistas se hunden hasta los 28 escaños, marcando su peor resultado histórico en Andalucía y confirmando un batacazo de proporciones históricas.
El desplome del PSOE contrasta con el avance de las formaciones de izquierda más radical, que mejoran sus resultados en todas las provincias andaluzas salvo en Almería.
La situación en Almería
En Almería, precisamente, la izquierda radical no ha logrado progresar, un hecho que distintas voces vinculan a las graves consecuencias que la inmigración ilegal y descontrolada está generando en la provincia: saturación de servicios públicos, inseguridad y tensiones sociales que han marcado la campaña.
Con estos datos, Andalucía se encamina hacia un gobierno de coalición PP-VOX, una fórmula que ya funciona en otras comunidades y que, según los analistas, podría marcar el rumbo político de la región en los próximos años. Queda por ver el precio del acuerdo y qué carteras reclamará VOX en el nuevo Ejecutivo andaluz.













