España sufre estos últimos días una ingente cantidad de incendios que están dejando decenas de miles de hectáreas arrasadas, decenas de miles de personas confinadas y unas pérdidas económicas que se cuentan por millones.
Mientras el gobierno sigue con su relato y propaganda del “cambio climático”, llevando incluso a un candidato de Podemos ‘disfrazado’ de bombero a TVE para atacar a los que ellos denominan “negacionistas”, la realidad sigue siendo la contraria.
No es el “cambio climático”, es la Agenda 2030, su agenda ideológica radical que impide limpiar los montes, eliminar la maleza, desbrozar, que el ganado paste o la construcción de cortafuegos. Todo esto, hace que los incendios, provocados en su totalidad, sean cada vez más masivos y virulentos como estamos viendo.
Mientras miles de personas tienen que ver con sus propios ojos como el fuego devora todo, tenemos al ministro Óscar Puente en la red social X insultando a los españoles, a la oposición política del gobierno del que forma parte y actuando con un macarrismo absolutamente inaceptable para el puesto político que atesora.
Un Óscar Puente, que seis meses después del descarrilamiento de dos trenes en Adamuz porque la vía del tren estaba rota, provocando 46 muertos, no ha asumido todavía ningún tipo de responsabilidad.
El ministro de transportes, como todo el gobierno del PSOE, tiene sobre sus espaldas y conciencia, si acaso tuviera, la vida de cientos de españoles. Cabe recordar que no solo fue Adamuz, sino también las riadas de Valencia, el apagón, la tercermundista gestión del COVID y demás desgracias que hemos sufrido desde que el tirano de la Moncloa llegó al poder de la mano de comunistas, golpistas y etarras.
En vez de trabajar para mejorar nuestra nación, en vez de trabajar para que los trenes no se paren cada día, en vez de trabajar para que las carreteras dejen de estar llenas de baches y socavones con el peligro que eso implica, Óscar Puente está al ‘matonismo’ twittero.
Óscar Puente, de hecho, es el gran ejemplo de por qué este régimen es un desastre para España. Un régimen y un sistema que coloca al más chabacano, al más burro analfabeto, al más ignorante y a la mayor acémila, al frente de un ministerio o en el escaño del Congreso, cobrando más de cien mil euros al año.
España merece mucho más, España merece una clase política que mire por la prosperidad de nuestro país. No es de recibo tampoco que los afectados por los incendios sean alojados en polideportivos, en una colchoneta recién sacada de cualquier gimnasio mientras en hoteles de cuatro y cinco estrellas son alojados sistemáticamente toda clase de inmigrantes ilegales a gastos pagados por el contribuyente español.
Tampoco es de recibo, que se destinen cientos de millones de euros a “cooperación exterior”, a toda clase de chiringuitos, al feminismo, a los sindicatos, a los menas y demás tonterías mientras no hay para nuevos hidroaviones, las carreteras se caen a trozos y la administración pública funciona peor que la de cualquier país subdesarrollado.
No me gusta el macarrismo como a Óscar Puente, pero me tomaré la licencia, de pedirle que vuelva al árbol del que nunca debió bajar.























