La hipocresía política y mediática ‘nivel Dios’ vuelve a quedar en evidencia tras la tragedia ferroviaria de Urda. Sarah Santaolalla, una de las voces más alineadas con el discurso del Gobierno en los medios, ha recuperado su protagonismo en redes sociales con mensajes de indignación contra quienes, a su juicio, están aprovechando el accidente para hacer política. Sin embargo, sus propias palabras de hace apenas unos meses han vuelto a ponerla en el centro de la polémica.
A principios de año, cuando diferentes voces advertían de los problemas de seguridad y mantenimiento de la red ferroviaria española, Santaolalla salió en defensa del sistema y arremetió contra quienes alertaban de sus riesgos. «VIAJAR EN TREN ES SEGURO, MUY SEGURO. NO HAGÁIS CASO A ULTRAS, IGNORANTES O CARROÑEROS. YA ESTÁ BIEN DE ASUSTAR A LA GENTE», escribió.
Un mensaje que hoy, tras el grave accidente de Urda, adquiere una dimensión especialmente controvertida. Quienes entonces denunciaban deficiencias en la alta velocidad eran señalados como «ultras» y «carroñeros» por advertir de posibles problemas. Ahora, la tragedia ha convertido aquellas afirmaciones en un incómodo recordatorio de la ligereza con la que se descalificó a quienes reclamaban más seguridad.
De «carroñeros» a «buitres»
Este miércoles, Santaolalla ha vuelto a publicar en X: «Llegan antes los buitres que quienes deberían estar salvando vidas. Una vergüenza absoluta. Qué asco de prioridades».
La colaboradora también ha asegurado que no piensa entrar en «insultos, amenazas ni debates de mierda» y ha reivindicado que lo importante son las víctimas, sus familias y quienes siguen buscando a sus seres queridos. Un mensaje de solidaridad que contrasta con el tono de sus anteriores descalificaciones contra quienes cuestionaban la seguridad ferroviaria.
Pero la polémica no ha terminado ahí. Santaolalla ha cargado también contra VOX por mantener su agenda política durante la tragedia: «Ni siquiera ante el dolor y la conmoción de todo un país son capaces de aparcar sus intereses políticos», ha reprochado, defendiendo que «la humanidad y el respeto» deberían estar por encima de cualquier estrategia.
Sarah: la mercenaria del Gobierno
La crítica ha reavivado el debate sobre el doble rasero de determinados portavoces mediáticos: quienes antes despreciaban las advertencias sobre el estado de la red ferroviaria ahora pretenden establecer quién puede hablar y cuándo debe hacerlo.
En redes, algunos usuarios han llegado a calificar a Santaolalla de «mercenaria del Gobierno», una etiqueta que refleja el rechazo de quienes consideran que sus intervenciones responden más a la defensa del Ejecutivo que a una preocupación genuina por la seguridad de los ciudadanos.
La investigación del accidente de Urda sigue abierta. Pero las declaraciones de principios de año ya forman parte de una controversia que difícilmente puede despacharse con una nueva apelación a la humanidad y al respeto.





















