Antonio Dual Clavería, conocido en redes sociales como ‘Paracetamol’, ha respondido a la polémica después de ser detenido por la Policía Nacional por un presunto delito de incitación al odio. El creador de contenido, de 46 años y vecino del barrio zaragozano de Torrero, sostiene que sus canciones son humorísticas y niega haber pretendido atacar a ningún colectivo.
«Es que son los propios colectivos a los que dicen que ataco los que me piden que escriba esas canciones», ha asegurado en declaraciones a HOY ARAGÓN.
El autor del viral Panchito repartidor insiste en que sus composiciones se han realizado en tono de humor y que «nunca ha habido una intención de más».
La Brigada de Información de la Policía Nacional investiga sus publicaciones por considerar que algunas de sus letras podrían contener mensajes de odio, racismo, homofobia y humillación hacia colectivos y minorías. Según las informaciones difundidas, el tono aparentemente humorístico de los vídeos habría servido para camuflar y normalizar ese tipo de mensajes.
«Me han hecho más famoso todavía»
El propio Antonio asegura que la noticia ha tenido una repercusión que nunca imaginó. «Me han hecho más famoso todavía», afirma. También reconoce que, tras recibir la citación, dejó de publicar vídeos como los que venía difundiendo en sus redes sociales.
El creador de contenido explica que la Policía le llamó el pasado verano y que acudió a declarar en calidad de detenido. Por consejo de su abogado, se acogió a su derecho a no declarar. Ahora deberá afrontar el procedimiento judicial en Zaragoza.
Sus canciones continúan disponibles en algunas plataformas, aunque asegura que ha sufrido bloqueos y restricciones en sus perfiles. «Me bloquearon la de TikTok. Con Instagram tuve problemas y no puedo publicar y solo me queda la de Facebook», relata.
Una investigación por las letras virales
‘Paracetamol’ alcanzó notoriedad gracias a canciones provocadoras sobre inmigración y otros asuntos polémicos. Panchito repartidor fue uno de sus temas más difundidos, con cientos de miles de reproducciones y una audiencia que ronda los 60.000 seguidores en redes sociales.
La Policía considera que algunas de sus publicaciones podrían encajar en un delito de incitación al odio y discriminación. El investigado, por su parte, mantiene que se trata de humor y que nunca buscó ofender.
La investigación deberá determinar si las letras cruzan los límites legales de la libertad de expresión. La detención y las valoraciones policiales no constituyen una condena: será la Justicia la que examine el contenido y las circunstancias de las publicaciones.





















