A la tercera no fue la vencida. Fernando, de 85 años, repitió por tercera vez en First Dates con la intención de enmendar su error anterior y volvió a tropezar con la misma piedra: hablar demasiado de sexo en la primera cita. Esta vez la afectada fue Marga, de 81, que le frenó cuando le lanzó una pregunta sobre prácticas sexuales que él mismo calificó de indiscreta. Así lo cuenta ABC.
Un soltero que repite por tercera vez
Fernando llegó decidido a resarcirse. La última vez que buscó el amor en el famoso restaurante, según el relato, espantó a su cita contando demasiados detalles íntimos sobre su vida sexual con su exmujer. Esta vez se presentó trajeado, algo que llamó la atención de Marga, ya que la elegancia es una de las llaves para llegar a su corazón. Ingeniero jubilado, enumeró sus aficiones, que van de la pintura a las maquetas pasando por el baile.
En la mesa le contó a Marga que era su tercera vez en el programa. "Esto te da una popularidad", le dijo, y ante el equipo confesó que esa fama le sirve para ligar, aunque las que le gustan a él no se interesan por él, y al revés.
Marga: universitaria a los 81 años
Marga es una madrileña jubilada con infinidad de inquietudes. Se ha vuelto a matricular en la universidad para estudiar criminología y derecho, se considera muy coqueta y activa y busca un hombre con inquietudes culturales, al que le guste leer y acudir al cine o al teatro. Ella misma se definió como "un poco elitista" ante las cámaras. Lo que más pesaba en su ficha era que su pareja ideal fuese una persona capacitada que no la defraudara.
Pronto volvió al tema del sexo
A pesar de su propósito, Fernando no tardó en volver al asunto. Comparó al hombre con los mamíferos machos, que buscan tener un harén, y planteó una teoría sobre el sexo y el amor que atribuyó a una novelista alemana sin dar nombres. El relato de ABC puntualiza que la idea tiene su origen en unos escritos del siglo XVIII de Jonathan Swift, el autor de Los viajes de Gulliver, y su confidente Esther Johnson. La diferencia con su cita anterior, Blanca, es que a Marga las teorías de Fernando le parecieron acertadas.
La pregunta indiscreta
El soltero siguió hablando de lo mucho que le gusta el sexo y dio un paso más, planteando una pregunta sobre una práctica sexual que él mismo tildó de indiscreta. Marga no se alteró, pero le paró los pies con una frase muy clara: en un primer encuentro, hay cosas que le parecen un poco excesivas.
Un beso intentado y varias cobras
Con idéntico descaro, Fernando intentó robarle un beso mientras bailaban lento en el reservado. Tras varias cobras de su cita, se dio por enterado de que con ella debía quitar el pie del acelerador. Aun así, Marga aceptó seguir conociéndolo.
Un programa que da para todo
First Dates se ha convertido en una fábrica de momentos virales, desde citas que terminan de la forma menos esperada hasta confesiones inesperadas de los solteros. LaBandera ya contó que un soltero de First Dates desvela cuánto paga el programa por asistir y que una ganadora de un Goya reaparece en First Dates y su cita termina de la forma que menos esperaba.
El resultado: segunda oportunidad
La cita de Fernando y Marga muestra que a cualquier edad se puede meter la pata en una primera cita, pero también que hay quien está dispuesto a dar otra oportunidad. Que ella aceptara seguir conociéndolo, a pesar de la pregunta, de los intentos de beso y de la insistencia con el tema, es el mejor final que podía esperar un soltero reincidente. Habrá que ver si la próxima vez Fernando consigue, por fin, controlar la conversación en la mesa.




















