Con el lunes y la serenidad que otorga la rutina y el inicio de semana, en LA BANDERA ya por fin nos hacemos eco del bochorno que representaron Pedro Sánchez y Begoña Gómez junto a una especialmente acelerada María Jesús Montero y unos bailes a lo Maduro que nos regalaron a todo el país, excepto a sus acólitos, momentos de verdadera vergüenza política, quizás la que no tengan en las filas del PSOE.
Nuevo ridículo propagandístico en el arranque de la precampaña socialista hacia las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Lo que Ferraz concibió como un despliegue de sentimentalismo para blanquear a Begoña Gómez —imputada por presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación— se ha girado en un bumerán cómico para Pedro Sánchez.
El pretendido «acto de amor» tras el Comité Federal acabó eclipsado por una instantánea devastadora: la indiscreta y explícita cara de repugnancia, como cuando huelas o estás rodeando de mierda, o entras a una alcantarilla, que se le quedó al líder del PSOE inmediatamente después de besar a su mujer.
Un espectáculo impostado
El acto del Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada ante 3.000 afines estaba fríamente diseñado para la sobreactuación. Acompañado por la música del artista Rusowsky, Sánchez saltó al escenario para rendir tributo a Gómez, cuya reaparición pública tras casi dos años de ausencia respondía al urgente cálculo del Sanchismo de transformar sus acuciantes frentes judiciales en un activo de victimización.
«Hoy me acompaña Begoña. Quería darte las gracias por ser mi esposa, la madre de mis hijas y por ser mi mujer. Nos han intentado quebrar de todas las maneras... te quiero», declamó Sánchez en un guion teatralizado mientras Gómez subía al estrado.
Tras fundirse en un beso en los labios sobreactuado y jaleado por la maquinaria del partido bajo el eslogan «La fuerza del amor», los operadores de cámara cazaron el verdadero instante del evento: la mueca de rechazo y el rictus forzado con el que el presidente se apartó de su cónyuge.
Lluvia de memes y demoledoras réplicas de la oposición
El vídeo del cruce de labios y el posterior rictus facial se convirtió en tendencia absoluta de forma inmediata en las redes sociales, sepultando el eslogan oficial de la fontanería de Ferraz y derivando en cataratas de bromas, memes y ácidos análisis sobre la falta de química y la falsedad del momento:
- «Cara de asco» en redes: Decenas de miles de usuarios en X (antes Twitter) viralizaron los fotogramas del gesto con epígrafes como «obsérvese la cara de asco de Sánchez tras el beso por obligación», comparando la fría mueca con imágenes de otros mandatarios atrapados en exigencias del marketing político.
- Cargas de la oposición: La portavoz del Partido Popular, Ester Muñoz, no dudó en destrozar la escenografía calificándola de «más falsa que la sobrina de Ábalos» y comparando el montaje con los pasajes más melodramáticos del kirchnerismo en Argentina. En los círculos de la oposición circularon además parodias e imágenes modificadas mediante Inteligencia Artificial en las que Sánchez aparecía besando a su exministro repudiado, José Luis Ábalos.
Desesperación electoral ante las urnas del 29-N
Pese al evidente patinazo estético y la burla generalizada, el sanchismo ha optado por la huida hacia adelante. El propio presidente dejó anclado en su perfil de X el vídeo del beso con el mensaje «Te quiero, Begoña», mientras las juventudes del PSOE intentaban a la desesperada tapar el impacto de la mueca.
El episodio deja al descubierto la desesperación de un candidato acorralado que, a las puertas de una cita con las urnas crucial, apela a la sobreactuación sentimental y al manoseo de su vida privada para intentar desviar la atención de los escándalos judiciales que acucian a su entorno más íntimo.



















