La tensión crece en el Ministerio del Interior. Representantes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil permanecen encerrados en la Secretaría de Estado de Seguridad, en Madrid, después de que el Gobierno comunicara que no reconocerá a ambos cuerpos como profesión de riesgo. La protesta, inédita según las organizaciones convocantes, entre ellas JUPOL, busca una solución para garantizar una jubilación digna a quienes llevan años reclamando condiciones equiparables a las de otros cuerpos policiales.
JUPOL ha denunciado este martes que se está impidiendo la entrada de comida a los agentes y representantes sindicales que permanecen en el edificio de la calle Amador de los Ríos. «Una vez más, la Administración abandona a quienes nos protegen y da la espalda a los legítimos representantes de los policías», ha señalado la organización, que exige el reconocimiento de la profesión de riesgo y reclama la dimisión del ministro Fernando Grande-Marlaska.
El encierro se produce después de casi un año de reuniones, negociaciones y promesas sin avances. Las organizaciones policiales y las asociaciones profesionales de la Guardia Civil aseguran que la mesa de negociación se ha roto tras la comunicación de Interior de que la convocatoria de elecciones generales pone fin al proceso abierto para abordar la jubilación de ambos cuerpos.
Los representantes han anunciado que no abandonarán el Ministerio hasta que se plantee una solución real. La protesta cuenta con el respaldo de mensajes de ciudadanos que han pedido llevar agua y bocadillos a los agentes encerrados.
«Se trata mejor a los invasores que a quienes nos protegen»
JUPOL ha denunciado el contraste entre el trato dispensado a los agentes y el que, a su juicio, reciben otros colectivos en Ceuta. La organización sostiene que los policías y guardias civiles que garantizan la seguridad de los españoles no pueden seguir siendo relegados por el Gobierno.
La reclamación de fondo es clara: que Policía Nacional y Guardia Civil sean reconocidas como profesiones de riesgo y que sus miembros puedan acceder a una jubilación digna. Los sindicatos consideran que la ruptura de las negociaciones supone un nuevo abandono de quienes afrontan diariamente situaciones de peligro en el ejercicio de sus funciones.
Fin a la mesa de negociación
"Los policías nacionales y los guardias civiles se sienten ninguneados al ser informados, tras meses de negociaciones, de que el Gobierno no les reconocerá como profesión de riesgo. La Secretaría de Estado de Seguridad ha informado a los representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de que la convocatoria de elecciones generales pone fin a la mesa de negociación que estaba destinada a reconocer el trabajo que realizan los policías y guardias civiles de manera similar al resto de cuerpos policiales. En consecuencia, las organizaciones firmantes informamos de que hemos tomado la decisión urgente, por primera vez en la historia, de encerrarnos pacíficamente en el Ministerio del Interior hasta desbloquear esta situación y que, de una vez por todas, el Gobierno reconozca nuestro trabajo".
El conflicto deja a Marlaska bajo presión y a los representantes policiales atrincherados pacíficamente en Interior, a la espera de una respuesta que permita desbloquear la situación.






















