La indignación se ha disparado en las redes sociales contra el analista político Alejandro Pérez Polo después de publicar un mensaje sobre el accidente ferroviario de Urda en el que el foco principal no está en las víctimas, sus familias o las causas de la tragedia, sino en las consecuencias electorales que puede tener para Pedro Sánchez y el PSOE de cara al 29-N.
En su publicación en X, Pérez Polo sostiene que Sánchez había construido una campaña basada en el optimismo y en la defensa de la alegría, una estrategia que, según su análisis, estaba dando buenos resultados y abría la posibilidad de revalidar sus expectativas electorales. Sin embargo, considera que el accidente ferroviario cambia por completo el clima político y hará muy difícil recuperar ese discurso positivo.
El analista llega incluso a plantear la posibilidad de que el Gobierno sacrifique al ministro de Transportes, Óscar Puente, para contener las consecuencias políticas de la tragedia. «Todo se va a enturbiar mucho», concluye en su análisis.
La publicación ha provocado una oleada de reproches por la frialdad con la que aborda una catástrofe que ha dejado decenas de fallecidos y numerosos heridos.
«Lo importante es el futuro del PSOE»
Entre las respuestas más contundentes figura la de usuarios que acusan al analista de anteponer los intereses partidistas al sufrimiento de las víctimas. «Vamos, que lo importante es el futuro del PSOE, no las decenas de muertos y sus familiares», reprocha uno de los comentarios.
Otros usuarios cuestionan que se hable de instrumentalización política mientras el propio análisis presenta la tragedia como un problema de estrategia electoral para Sánchez. También han surgido críticas por las referencias a un posible error humano cuando, según los propios mensajes difundidos en las redes, todavía deben esclarecerse las causas exactas del accidente.
«Qué frivolidad», «qué calculador» y «qué sangre fría» son algunos de los calificativos empleados por quienes han reaccionado a la publicación. Otros han expresado directamente su repulsa ante lo que consideran una deshumanización intolerable del debate político.
La tragedia no puede reducirse a un cálculo electoral
El accidente de Urda ha reabierto el debate sobre la seguridad ferroviaria, la gestión de ADIF y las responsabilidades del Ministerio de Transportes. Mientras avanzan las investigaciones, las familias de las víctimas afrontan una tragedia irreparable y los ciudadanos esperan explicaciones.
Pero para la 'sincronizada' progre, el sufrimiento humano queda relegado a un segundo plano y las víctimas se convierten, ante todo, en una variable que puede alterar las expectativas electorales de un partido.
La posibilidad de una dimisión ministerial puede analizarse desde el punto de vista político, pero no debería eclipsar la obligación de esclarecer los hechos y depurar las responsabilidades que correspondan.
Obscenidad del PSOE
Resulta obsceno que, ante una tragedia de esta magnitud, la primera preocupación que se proyecta sea cómo salvar la campaña de Sánchez o cuánto daño electoral puede soportar el PSOE. Las víctimas no son un problema de comunicación, los fallecidos no son una variable demoscópica y sus familias no deberían quedar relegadas detrás de los cálculos de ningún partido.
Antes que la campaña del 29-N, están las vidas perdidas, el dolor de los familiares y el derecho de los españoles a conocer toda la verdad sobre lo ocurrido en Urda.



















