La llegada del papa León XIV a Barcelona ha desatado un fenómeno inesperado alrededor de la Sagrada Familia.
Decenas de vecinos han empezado a alquilar sus balcones y ventanas para ver pasar el papamóvil y algunos ya piden hasta 900 euros por unas pocas horas de vistas privilegiadas.
Wallapop se ha llenado en las últimas horas de anuncios que ofrecen espacios privados para seguir la visita del pontífice sin aglomeraciones y con todo tipo de extras.
Desde comida y bebidas hasta acceso al baño o sillas para seguir cómodamente el recorrido.
Barcelona convierte al Papa en un espectáculo premium
La mayoría de anuncios se concentran en calles clave del recorrido papal como Rosselló, Bailén o el paseo de Sant Joan.
Allí el papa León XIV pasará el próximo 10 de junio camino de la Sagrada Familia, donde está previsto que bendiga la torre de Jesús.
Y muchos vecinos han visto una oportunidad de negocio inmediata.
Los anuncios utilizan mensajes cada vez más agresivos para captar compradores.
“Visibilidad perfecta”, “balcón privilegiado” o “experiencia única” son algunas de las frases más repetidas en las publicaciones.
En algunos casos se ofrecen espacios para hasta siete personas y auténticos packs VIP para seguir el evento desde casa.
Algunos balcones cuestan más que una noche de hotel
Los precios han sorprendido incluso a muchos usuarios habituales de Wallapop.
Las ofertas más económicas arrancan en torno a 150 euros.
Pero algunas ya rozan los 900 euros dependiendo de la altura, la ubicación y las supuestas vistas directas al recorrido del papamóvil.
Y no siempre hay pruebas reales de lo que se vende.
Muchos anuncios ni siquiera muestran fotografías tomadas desde el propio balcón, lo que hace imposible comprobar si realmente se verá bien el paso del Papa.
Aun así, la demanda sigue creciendo.
La visita del Papa dispara otro negocio improvisado en Barcelona
La situación refleja hasta qué punto cualquier gran evento multitudinario termina generando nuevos mercados improvisados en las grandes ciudades.
Especialmente en Barcelona, donde el turismo masivo y los precios disparados han acostumbrado a muchos vecinos a monetizar cualquier espacio disponible.
Ahora el fenómeno llega incluso a la visita papal.
Algunos anuncios aparecen incluso en inglés, dirigidos claramente a turistas extranjeros dispuestos a pagar cientos de euros por evitar las aglomeraciones y conseguir una fotografía privilegiada del pontífice.
La visita de León XIV ya se ha convertido en uno de los eventos más esperados del año en la ciudad.
Y también en uno de los más rentables para algunos vecinos.













