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Begoña Gómez se enfrenta a penas de 8 años de prisión en el caso más grave de malversación

El juez Peinado procesa a la esposa de Pedro Sánchez por malversación, corrupción, tráfico de influencias y apropiación indebida

El juez Juan Carlos Peinado ha dado por concluida la instrucción del caso y ha procesado formalmente a Begoña Gómez por cuatro delitos graves: tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida. El magistrado ha archivado únicamente el delito de intrusismo profesional por falta de indicios sólidos y ha concedido cinco días a las partes para solicitar la apertura del juicio oral.

Según el auto, al que ha tenido acceso Europa Press, Gómez habría aprovechado su posición como esposa del presidente del Gobierno para beneficiar su cátedra en la Universidad Complutense mediante decisiones públicas adoptadas tras la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa. El juez describe el caso como “excepcional” y sin precedentes en la democracia española, comparándolo con prácticas propias de “regímenes absolutistas”.

Las penas máximas que afronta son especialmente duras. En el delito de malversación (artículo 432 del Código Penal), si se acredita un perjuicio superior a 50.000 euros o daño grave al servicio público, la pena alcanza los 4 a 8 años de prisión y inhabilitación absoluta de 10 a 20 años.

Por corrupción en los negocios, las penas oscilan entre 6 meses y 4 años de cárcel con inhabilitación. El tráfico de influencias conlleva hasta 2 años de prisión y prohibición de contratar con la Administración por hasta 10 años. Finalmente, la apropiación indebida del software creado en la cátedra puede suponer hasta 6 años de prisión si concurre agravante por cuantía o circunstancias.

Álvarez y Barrabés, también procesados

Peinado también procesa a la asesora de Moncloa Cristina Álvarez y al empresario Juan Carlos Barrabés. El magistrado sostiene que la cátedra pudo servir de “fachada” para una retribución encubierta a cambio de ventajas en contratos públicos, y que Gómez habría utilizado a una funcionaria pagada con fondos públicos para tareas personales.

El auto subraya la gravedad de las conductas: “La corrupción de los mejores es la peor” (Corruptio optimi pessima). Si el caso llega a juicio y se demuestra la culpabilidad, Begoña Gómez se enfrentaría a una de las condenas más severas jamás impuestas a una persona de su entorno institucional en España.

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