Polémica en redes: “Si siguen en esta línea, en unos años en Barcelona las niñas irán con velo, para no ofender”: “es una vergüenza”
Un anuncio publicado en la web del Ayuntamiento de Barcelona ha desatado una intensa controversia en redes sociales tras hacerse público que “en las guarderías no se consume cerdo”. El mensaje fue difundido en X por la cuenta Calotonterías, que criticó duramente la medida al considerar que se ha aceptado “como lo más normal del mundo” la retirada de este alimento “sin justificación científica o sanitaria”.
Según los mensajes publicados, el consistorio habría eliminado el cerdo de los menús de las escuelas infantiles municipales. La cuenta sostiene que esta decisión priva “a todos los niños de un buen alimento como el cerdo” y cuestiona que no se haya explicado públicamente una base médica o nutricional para ello.
Así, ya no se sirve cerdo en las guarderías de la capital catalana porque “una comida inclusiva que excluye alimentados que comen los no musulmanes es discriminación«, según la respuesta oficial enviada a una ciudadana. Esta política, argumentan desde el organismo municipal, tiene como objetivo adaptarse a “motivos culturales y religiosos”, buscando una alimentación “más inclusiva y ajustada a la diversidad” de los menores escolarizados.
Por inclusión social de los niños de Marruecos
Muchos usuarios señalan que esta decisión responde al hecho de que “la mayoría de los niños en esas escuelas son de origen marroquí”, mientras que otros acusan directamente al Ayuntamiento de ceder ante las exigencias del islam y de “dar la espalda a las costumbres alimentarias tradicionales”.
Algunos sectores ya hablan de “sometimiento institucional” a dogmas religiosos y denuncian que se está produciendo un proceso de erosión de las tradiciones catalanas.
Ajustes en actividades escolares
La polémica no se limita a los menús. En los mismos mensajes, Calotonterías señala que el Ayuntamiento también aconseja a los colegios “ajustar durante un mes el programa para evitar actividades sanísimas como deporte, danza o música”, algo que, según el autor de los tuits, tampoco contaría con una justificación científica o sanitaria clara.
Reacciones encendidas en redes
Las publicaciones han generado respuestas muy polarizadas. Una usuaria calificó la situación como “una auténtica vergüenza”, argumentando que, en aras de la inclusión religiosa, se estaría modificando el estilo de vida mayoritario. “Si siguen en esta línea, en unos años las niñas aún irán con velo, para no ofender”, escribió en X.
Por su parte, la cuenta ‘Los Progreñecos’ denunció lo que considera una “sumisión ante una cultura externa” y criticó lo que definió como “hipocresía aceptando elementos religiosos dependiendo de qué religión”, además de mencionar el debate sobre el sacrificio halal.
Otra reacción vinculó la medida con posibles consecuencias económicas, apuntando a que “menos cerdo, menos olivos, menos agricultura” podría traducirse en “más dependencia de Marruecos y Mercosur”, en alusión al impacto sobre el sector primario y las importaciones.
Centros educativos en Ramadán
Así pues, la polñemica está servida, por el cerdo y por el Ramadán con esa guía de “Orientaciones para centros educativos durante el Ramadán” una recomendación para que los colegios y escuelas municipales consideren la “sensibilidad cultural de este mes sagrado para la comunidad musulmana”.
Según el documento, difundido por los servicios de asuntos religiosos del consistorio, se sugiere tener en cuenta la posible percepción de ciertas actividades como la música o la danza durante el Ramadán y, si procede, ofrecer alternativas o ajustar su programación.
Musulmanes con derecho a ausentarse por Ramadán
Además, el documento recuerda que, de acuerdo con la legislación vigente, los alumnos musulmanes tienen derecho a ausentarse de clase para asistir a la oración del viernes y en las festividades que marcan el final del Ramadán, pero se subraya que esta posibilidad está establecida por ley y no depende de las orientaciones municipales.
El Ayuntamiento insiste en que la guía busca facilitar la convivencia y el respeto entre distintas comunidades sin alterar de forma obligatoria el funcionamiento académico regular.












