La espiral de violencia desatada en Francia por la alianza del «islamoizquierdismo» ha situado al país galo al borde del colapso institucional y de la emergencia de seguridad. Las fuerzas de seguridad galas han denunciado la presencia de armamento pesado de guerra —como fusiles de asalto AK-47 y subametralladoras Scorpion capaces de disparar en ráfaga— en manos de alborotadores, incluidos menores de edad, vinculados a sectores radicalizados del islamismo y la ultraizquierda que siembran el terror en París, Marsella y Lyon.
Ante la gravedad del escenario y con individuos armados aún en libertad, el Ejecutivo liderado por el primer ministro Sébastien Lecornu ha comenzado a aplicar de urgencia toques de queda nocturnos (de 20:00 a 06:00 horas) en varias localidades como Lille, Douai, Wattignies y Denain, intentando frenar la ola de saqueos, ataques a comisarías e incendios de ayuntamientos que convirtieron a las principales urbes en campos de batalla el pasado fin de semana.
Bardella denuncia la humillación de Francia
En una tajante declaración institucional, el líder de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, ha calificado la situación de «humillación nacional», acusando directamente al poder político de rendición tras el rechazo a la dimisión del ministro del Interior, Laurent Nuñez, y la tibia intervención del presidente Emmanuel Macron.
- Ataque directo a Mélenchon: Bardella ha señalado al líder de La France Insoumise, Jean-Luc Mélenchon, como el orquestador político de las hordas radicales, catalogando a la extrema izquierda como el «cáncer de nuestra democracia» y asegurando que su meta no es gobernar, sino «provocar una guerra civil en Francia».
- Salvajismo en las calles: «Los franceses han sufrido la violencia de salvajes que no respetan ni la vida humana ni la propiedad ajena. Hemos presenciado el espectáculo repugnante de saqueos cometidos entre risas, como si destruir fuera un juego o una revancha», denunció Bardella.
En un mensaje de marcado tono electoralista y de restitución del orden, el líder patriota contrapuso la actitud de su formación visitando comisarías para apoyar a los agentes frente a la extrema izquierda, a la que acusa de acudir a verificar el estado de los vándalos que lanzan morteros contra la Policía: «Va a ser necesario elegir bando». Mientras los toques de queda se extienden, el país aguarda con incertidumbre si el Gobierno decretará finalmente el estado de emergencia nacional.





















