El caso judicial que afecta a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, acaba de entrar en una nueva fase de máxima tensión. Su defensa ha pedido la nulidad completa del procedimiento y ha lanzado una durísima acusación contra la investigación: “La raíz está podrida”.
La frase pronunciada por su abogado durante el juicio oral en la Audiencia Provincial de Badajoz resume la estrategia que intentará desmontar una de las causas más incómodas para el entorno del PSOE.
El hermano de Pedro Sánchez se enfrenta a acusaciones de tráfico de influencias
David Sánchez está siendo juzgado junto al expresidente de la Diputación de Badajoz y exlíder socialista extremeño, Miguel Ángel Gallardo, además de otras nueve personas investigadas.
Las acusaciones populares sostienen que el puesto de coordinador de conservatorios de la Diputación pacense fue creado específicamente para él hace nueve años.
Por ello, le atribuyen presuntos delitos de:
- Prevaricación administrativa
- Tráfico de influencias
El proceso judicial se prolongará todavía durante varias semanas y amenaza con seguir aumentando la presión política sobre el Gobierno.
La defensa habla de una “investigación prospectiva”
El abogado Emilio Cortés Bechiarelli desplegó en sala la estrategia que ya se esperaba y pidió la nulidad del procedimiento alegando vulneración de derechos fundamentales.
Según la defensa, la investigación se basó desde el inicio en una “paradigmática investigación de naturaleza prospectiva”, es decir, una causa abierta sin indicios sólidos previos y construida posteriormente buscando posibles delitos.
El letrado recordó además que la primera denuncia presentada por Manos Limpias incluía acusaciones completamente distintas a las que finalmente han terminado llegando a juicio.
En aquella querella inicial se hablaba de:
- Delitos contra Hacienda
- Fraude
- Malversación
- Seguridad Social
- Exacciones ilegales
Sin embargo, ninguno de esos delitos aparece ahora en el escrito final de acusación.
El abogado denuncia motivaciones políticas
Uno de los momentos más llamativos del juicio llegó cuando la defensa deslizó claramente que detrás de la causa existiría una intencionalidad política.
“Evidentemente esto tiene una inspiración de signos políticos”, afirmó el abogado de David Sánchez.
Además, criticó duramente que la denuncia original estuviera basada en “recortes de prensa” y capturas del Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz.
Según la defensa, las informaciones periodísticas nunca pueden justificar por sí solas la apertura de una investigación penal de semejante magnitud.
La batalla por los correos electrónicos
Otro de los puntos centrales de la estrategia judicial se centra en la supuesta vulneración del derecho a la intimidad.
El abogado cuestionó especialmente la incautación masiva de correos electrónicos corporativos y pidió revisar con detalle los autos judiciales que autorizaron esas medidas.
La defensa considera desproporcionada la intervención de “miles y miles de correos” sin indicios suficientemente concretos.
Ese argumento busca invalidar parte importante de las pruebas recopiladas durante la instrucción.
La defensa asegura que el delito ya habría prescrito
La segunda gran línea argumental de la defensa gira en torno a la prescripción de los hechos investigados.
El abogado sostuvo que incluso aunque se considerara que existió delito, habría transcurrido ya el plazo legal máximo para poder juzgarlo.
“Han pasado más de cinco años y el delito estaría absolutamente prescrito”, afirmó.
Con esa estrategia, la defensa intenta desmontar completamente la base jurídica de la acusación antes incluso de entrar a discutir el fondo de los hechos.
El juicio aumenta la presión sobre el PSOE
El procedimiento contra David Sánchez llega en uno de los peores momentos políticos para el PSOE, que afronta simultáneamente varias investigaciones judiciales y nuevos escándalos vinculados al entorno socialista.
Mientras la Audiencia Nacional celebra el juicio del caso Kitchen y avanzan otras investigaciones sensibles, este nuevo frente amenaza con mantener la presión mediática sobre Pedro Sánchez durante semanas.
La imagen del hermano del presidente sentado en el banquillo vuelve a alimentar el debate político y judicial en plena tormenta sobre el Gobierno.













