Los agentes hallaron en WhatTheFav documentos que, por su escasa extensión, refuerzan las sospechas de que se trataban de trabajos simulados
En el marco de la investigación sobre presunto tráfico de influencias y blanqueo vinculada al rescate de Plus Ultra y otras operaciones, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) ha intervenido dos contratos suscritos entre la multinacional china Huawei y WhatTheFav, la agencia de comunicación propiedad de Laura y Alba Rodríguez Espinosa, hijas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Según el acta a la que ha tenido acceso Vozpópuli, durante el registro efectuado el pasado martes en la sede de la empresa, siete agentes de la UDEF revisaron ordenadores, estanterías y cajones.
Entre la documentación intervenida destacan dos contratos con Huawei: uno de apenas 15 folios y otro de 49 folios. Esta mínima y ridícula extensión de los trabajos ha llamado poderosamente la atención de los investigadores, que cuestionan la proporcionalidad entre el volumen documental y el supuesto valor de los servicios prestados por la firma de las hijas de Zapatero.
“No desarrollaba una actividad empresarial ordinaria”, señala el auto del juez José Luis Calama, que describe WhatTheFav como un “elemento finalista y funcional” dentro de una presunta red dedicada a la generación de facturación ad hoc, la redistribución de fondos y la dotación de cobertura formal a operaciones económicas.
Las joyas de ZP
Los agentes también volcaron el contenido de los correos electrónicos de nueve trabajadores de la empresa, en busca de indicios que aclaren la naturaleza real de estos contratos. La escasa extensión de los documentos contrasta con la relevancia de Huawei, compañía que en esos años buscaba activamente influir en el Gobierno español para superar las restricciones en el despliegue del 5G.
Este hallazgo se suma a los registros simultáneos en el despacho del propio Zapatero, ubicado cerca de la sede del PSOE, donde se intervinieron correos y se localizaron joyas de lujo en una caja fuerte. Zapatero, interrogado previamente en el Senado, se acogió a su derecho a la intimidad cuando se le preguntó por sus posibles vínculos con la empresa de sus hijas, aunque reconoció haber hablado de ella con el empresario Miguel Duch.
Brevedad ridícula
Las sospechas de los investigadores apuntan a que estos contratos podrían formar parte de un entramado mayor para canalizar pagos bajo apariencia de servicios de consultoría o comunicación. La brevedad ridícula de los documentos encontrados (15 y 49 folios) alimenta las dudas sobre si se trataba de trabajos reales o meras formalidades para justificar movimientos económicos.
El caso sigue abierto y podría ampliarse en las próximas semanas, a medida que se analice toda la documentación intervenida. De confirmarse las tesis de la UDEF, este episodio representaría un nuevo capítulo en las controvertidas relaciones entre el entorno del expresidente y empresas chinas en un contexto de alta sensibilidad geopolítica.













