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23 pasajeros del crucero del hantavirus se fueron sin control y uno ya está hospitalizado

La crisis del crucero del hantavirus entra en una fase mucho más inquietante: la OMS trata de localizar a 23 pasajeros que desembarcaron del MV Hondius en Santa Elena el 22 de abril sin pasar controles sanitarios formales, diez días después de la primera muerte vinculada al brote. Uno de esos viajeros ya está hospitalizado en Suiza tras dar positivo por el virus Andes, la variante del hantavirus considerada transmisible entre personas en contactos estrechos.

El caso dispara las preguntas más incómodas. ¿Cómo pudieron regresar a sus países pasajeros potencialmente expuestos? ¿Cuántas personas han podido tener contacto con ellos desde entonces? ¿Y por qué el rastreo internacional llega cuando algunos ya llevaban días moviéndose por medio mundo?

La OMS busca a los 23 pasajeros que bajaron en Santa Elena

Según el testimonio recogido por El País, los pasajeros abandonaron el barco durante una escala en Santa Elena y regresaron después a países como Australia, Taiwán, Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos y otros destinos. La OMS sostiene que fueron informados del riesgo y que se les pidió avisar si aparecían síntomas, pero el problema está en el calendario: el hantavirus puede incubarse durante semanas.

El brote del MV Hondius suma ocho casos vinculados y tres fallecidos, con varios positivos confirmados por laboratorio, mientras las autoridades reconstruyen ahora una cadena de contactos que ya no se limita al barco.

El vuelo que amplía la alarma sanitaria

La preocupación no termina en Santa Elena. Las autoridades también intentan identificar a unas 80 personas que compartieron un vuelo comercial entre Santa Elena y Johannesburgo el 25 de abril con una persona que posteriormente falleció. Ese dato convierte el caso en una operación internacional de rastreo sanitario.

En La Bandera ya se explicó que Un paciente que murió por hantavirus estuvo en un vuelo Sudáfrica Países Bajos, un movimiento que elevó la inquietud sobre la dispersión de posibles contactos.

Canarias espera al MV Hondius bajo máxima vigilancia

Mientras tanto, el buque continúa rumbo a Tenerife, donde está previsto su atraque en el puerto de Granadilla de Abona. El operativo contempla desembarcos controlados, traslado directo de pasajeros extranjeros para su repatriación y derivación de los españoles al Hospital Militar Gómez Ulla.

La llegada ya había encendido todas las alarmas en Canarias, como contó La Bandera en Alerta sanitaria máxima ante la llegada a Canarias de un crucero con posibles brotes de hantavirus con varios evacuados al exterior del mismo.

También puedes leer el contexto previo sobre cómo Europa activa su escudo de emergencia por el crucero mortal y España ya prepara cuarentenas militares, una pieza clave para entender la dimensión política y sanitaria del caso.

Por qué preocupa tanto la variante Andes

La variante Andes del hantavirus no se comporta como otros hantavirus clásicos. La OMS y varios medios han señalado que puede transmitirse entre personas, aunque principalmente por contacto estrecho y prolongado, no como un virus respiratorio común de alta expansión comunitaria.

Eso rebaja el riesgo para la población general, pero no elimina el problema: los contactos estrechos, los vuelos compartidos y los movimientos internacionales durante el periodo de incubación complican cualquier rastreo.

La paradoja es evidente. Mientras los pasajeros que siguen a bordo están bajo vigilancia, los 23 que bajaron antes del protocolo formal ya pudieron cruzar fronteras sin síntomas visibles.

El dato que cambia la historia

La noticia no es solo que haya un brote en un crucero. La noticia es que una parte de los pasajeros potencialmente expuestos ya estaba fuera del barco cuando el mundo empezó a mirar hacia el MV Hondius.

Y ahí está el punto crítico: una crisis sanitaria controlada en un buque puede convertirse en un rompecabezas internacional cuando los contactos se dispersan antes de activar todas las medidas.

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