La decisión del Gobierno, ejecutada por Pedro Solbes, se justificaba por la baja rentabilidad del metal pero el oro se revalorizó exponencialmente
El pasado de ZP vuelve… Una información reciente pone de relieve uno de los errores económicos más controvertidos del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En 2007, el Ejecutivo del PSOE vendió aproximadamente un 32% de las reservas de oro del Banco de España, lo que ha supuesto para las arcas públicas una pérdida estimada de 14.500 millones de euros al no beneficiarse de la fuerte revalorización posterior del metal precioso.
Según los datos publicados por OkDiario, entre marzo y julio de 2007 se vendieron unos 4,3 millones de onzas troy (alrededor de 133 toneladas), reduciendo las reservas de 13,4 a 9,1 millones de onzas. La operación, dirigida por el entonces ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, reportó al Estado unos 2.150-2.800 millones de euros en su momento, cuando el oro cotizaba en torno a los 600-700 dólares la onza. Solbes argumentó en el Senado que el oro “ya no era un activo rentable” y que el objetivo era mejorar la rentabilidad de los activos del Banco de España.
Refugio por excelencia
Sin embargo, la crisis financiera de 2008 transformó al oro en el refugio por excelencia. Hoy, con el precio superando ampliamente los 3.000 dólares por onza, ese mismo volumen de metal valdría cerca de 15.000-17.000 millones de euros, generando una diferencia millonaria que equivale a una oportunidad perdida de gran magnitud para el patrimonio nacional.
Esta venta forma parte de un periodo más amplio (2004-2007) en el que España redujo significativamente sus reservas de oro. Críticos como el economista Juan Ramón Rallo han señalado que se malvendió cerca de la mitad de las existencias en un momento de aparente bonanza económica, justo antes de la gran recesión.
El oro alcanza máximos históricos
La operación ha vuelto a generar debate en un contexto donde el oro alcanza máximos históricos y muchos países refuerzan sus reservas como protección ante incertidumbres geopolíticas y económicas. Para muchos analistas, la decisión de 2007 representa un claro ejemplo de falta de visión estratégica a largo plazo en la gestión de los activos públicos.
En definitiva, lo que en su día se presentó como una operación financiera prudente se ha convertido, con el paso del tiempo, en una de las controversias económicas más recordadas del periodo zapaterista. España renunció a un activo de valor refugio en el peor momento posible.













