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Condenada a prisión tras nueve denuncias falsas al ex marido por abuso sexual a su hija

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Las denuncias falsas obligaron a la niña a pasar por nueve exámenes ginecológicos que le han generado traumas y fobia a los médicos

Las denuncias falsas de una madre divorciada contra su ex pareja, con acusaciones de inexistentes abusos sexuales a la hija común, ha terminado en condena de cárcel para la mujer y cuantiosas indemnizaciones por el daño provocado a la menor y al padre.

El Tribunal de lo Penal 1 de Granada ha sentenciado a 2 años y 5 meses de cárcel a la abogada Rosel G., tras presentar nueve denuncias falsas contra su exmarido por inexistentes abusos sexuales a su hija en común.

La mujer también está condenada por cometer dos delitos contra la integridad moral y tendrá que indemnizar a la niña con 20.000 euros por daños emocionales y otros 20.000 euros a su expareja, de quien se separó en 2017. La condenada puede apelar la sentencia.

La jueza destacó en la sentencia, que recoge Europa Press, que todas estas denuncias de la madre contra el padre de la menor provocaron acciones legales que finalmente se archivaron por la falta de cualquier indicio de veracidad en los hechos denunciados, tal como atestiguaban los informes forenses presentados en el caso.

Las denuncias falsas obligaron a la niña a pasar por a nueve traumáticos exámenes forenses

La mujer comenzó a presentar denuncias falsas en 2018, cuando el padre solicitó la custodia compartida en el proceso de divorcio en 2018. Por las repetidas denuncias de la madre, la niña pasó por nueve reconocimientos ginecológicos, así como por entrevistas para determinar las inexistentes agresiones sexuales.

La experiencia por la que tuvo que pasar en repetidas ocasiones afectó a la estabilidad psicológica de la niña y la generaron tal fobia al personal sanitario y a los hospitales, que algunos exámenes no se pudieron completarse debido al estado de sufrimiento, llanto y sollozos exteriorizados por la menor.

Además, también sufrió mella el rendimiento escolar de la niña por ausencias injustificadas que terminaron en la apertura de un expediente por absentismo, posteriormente archivado.

Respecto al padre, las denuncias falsas llegaron a su circulo próximo. El hombre calumniado es profesor y, al propagarse las acusaciones falsas, se produjeron reacciones desagradables e incómodas por parte de los padres de otros estudiantes y amigos.

Al hombre llegó a sufrir increpaciones en público, lo que afectó a su estabilidad emocional, tranquilidad y paz, tanto por los rumores como por la situación de estar privado de la compañía de su hija durante largos períodos.

La madre aprovechó un problema ginecológico de la menor para denunciar una agresión sexual

La jueza señaló en la sentencia que la condenada sabía que su hija sufría vulvovaginitis desde los dos años de edad, había estado presente en las consultas pediátricas a lo largo del tiempo y conocía el tratamiento. Durante el juicio, la condenada argumentó que “su única intención era proteger a su hija” con las denuncias falsas.

El informe forense tras una de las primeras denuncias falsas determinó que “no es protección a la niña acudir continuamente al Servicio de Urgencias para denunciar supuestos abusos sexuales, y, en cambio, no asistir a la pediatra de cabecera para tratar la afección de la menor”.

La jueza advirtió que, tras nueve acusaciones archivadas, la acusada “continuaba con las denuncias, de forma reiterada, por lo que demuestra que era plenamente consciente de lo que hacía y más teniendo conocimiento de las infecciones que la menor sufría desde pequeña y conocedora del tratamiento que debía cumplir”.

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