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Estafadora condenada a tres años y medio por apropiarse de 217.000 euros de un hombre que conoció en internet

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La mujer desarrolló con su víctima una amistad de tono sexual y le fue pidiendo transferencias de dinero para resolver problemas inexistentes

La Audiencia Provincial de Salamanca ha condenado a tres años y medio de prisión a una estafadora por apropiarse de 217.666 euros mediante engaño de un hombre con el que mantenía una amistad por internet.

La sentencia considera probados sendos delitos de estafa y falsedad documental cometidos por la mujer, que conoció a la víctima en junio de 2018 a través de un chat de una red social online de juegos.

Estafadora y víctima entablaron una amistad con cierto tono sexual, intercambiándose vídeos y fotos, sin que ello desembocara en una relación sentimental, pues él se encontraba casado y ambos residían en comunidades autónomas diferentes.

Peía dinero para solucionar problemas imaginarios y aportaba documentación falsa como prueba

Llegaron a verse personalmente en dos o tres ocasiones en el domicilio de la acusada y en Madrid. Poco a poco, la acusada comenzó a ganarse su confianza y comenzó a exponerle su situación de falta de liquidez, por encontrarse en paro y separada, a cargo de sus dos hijas menores.

La condenada solicitó a la víctima ayuda económica bajo la promesa de que las devolvería. Primero pedía pequeñas cantidades de dinero para, después, pedir mayores cifras y de forma continuada mediante todo tipo de pretextos y documentos falsificados para argumentar estas peticiones.

Hasta noviembre de 2021, la mujer logró que su víctima le entregara una suma total de 217.666 euros.

La defensa de la estafadora culpaba a la víctima de no haber comprobado las cuentas

La sentencia rechaza el alegato de la defensa de la mujer, que señalaba al perjudicado por no comprobar saldos y movimientos de las cuentas a pesar de entregarle sumas importantes de dinero. Según la defensa, se trataría sólo de un “burdo engaño” que impide la comisión del delito de estafa por parte de la mujer.

Sin embargo, los magistrados argumentaron que: “en un escenario de amistad en el que la acusada desarrolla la dinámica falsaria y engañosa que se enjuicia, se añade que, a espaldas de ésta, el perjudicado no tenía capacidad legal para solicitar del banco información acerca de las cuentas de la prestataria, sus saldos o movimientos, etc”.

Por tanto, añaden “no es razonable imputarle, ahora, al acusador negligencia alguna que excuse las conductas delictivas de aquella”.

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