En una nueva exhibición de argumentario efectista y apelo a las emociones en el arranque de la precampaña para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, escoltado por sus ministros Óscar Puente y Ana Redondo, ha protagonizado un estrambótico mitin en Valladolid. La plana mayor del sanchismo ha recurrido al discurso del miedo frente al Partido Popular y VOX, al tiempo que intentaban blindar la desgastada imagen del presidente tras la viral «cara de asco» y el besamanos a su esposa investigada por corrupción, Begoña Gómez.
Misticismo, «bolas blancas» y vivas al amor para tapar la causa judicial
El tono del acto se elevó con llamativas intervenciones destinadas a convertir las sospechas judiciales que acucian a La Moncloa en un activo pasional:
- Óscar Puente y la religión del «amor»: El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible no dudó en catalogar al PSOE como «el partido del amor», elevando la escena del beso entre Sánchez y Begoña Gómez a categoría de doctrina política. «Es el poder más poderoso, el que más une y más construye», aseveró Puente, antes de arremeter contra quienes criticaron la sobreactuación en Fuenlabrada acusándoles de no sentir amor: «Viva el PSOE y viva el amor, y al que le moleste, pues lo siento».
- La metáfora del esoterismo de Ana Redondo: Por su parte, la ministra de Igualdad apeló a una estrafalaria maniqueización del electorado. Redondo instó a los simpatizantes a elegir en las urnas entre la «bola blanca» —que según su definición encarna al PSOE, la paz y la democracia— y la «bola negra» que atribuyó al «odio» representado por el PP y Vox.
Promesas electorales entre fuegos internos en el PSOE
Por su parte, Pedro Sánchez recurrió a la baza socioeconómica anunciando que incrementará el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) «todos los años» que permanezca en el poder, acusando al PP de intentar «enfrentar» a los jóvenes con los pensionistas.
Sin embargo, el despliegue propagandístico del candidato socialista contrasta con el profundo malestar que fractura al partido por dentro. En pleno mitin trascendió la renuncia en bloque de toda la candidatura del PSOE de Palencia al Congreso de los Diputados, una dimisión masiva provocada por la decisión unilateral de Sánchez de imponer a mano alzada al 'número uno' de la lista ninguneando a la militancia local. Una muestra más del clima de tensión interna mientras la cúpula de Ferraz intenta apelar a la «fuerza del amor» para retener el poder ante las urnas del 29-N.





















