Jésica Rodríguez amenazó con revelar intimidades para lograr contratos públicos, mientras elude responsabilidad en las compras de pandemia
El Tribunal Supremo acoge hoy la declaración de Koldo García en el juicio por la trama de contratos de mascarillas durante la pandemia, donde el exasesor de José Luis Ábalos ha protagonizado momentos de alta tensión. García, acusado junto al exministro y el empresario Víctor de Aldama, ha negado recibir comisiones millonarias y ha minimizado su rol en las adjudicaciones públicas, insistiendo en que solo facilitaba contactos como «gestiones de ayuda» a conocidos.
Aldama, quien ayer ocupó casi ocho horas en el estrado, lanzó graves acusaciones: situó a Pedro Sánchez como «el uno» en una presunta organización criminal, afirmó haber pagado entre 3,5 y 5 millones de euros a Ábalos y Koldo, y aludió a financiación ilegal del PSOE con sobornos protegidos por el Gobierno. Detalles como un chalet en Cádiz para Ábalos o gestiones para licencias de hidrocarburos han salpicado a ministros y al PSOE entero.
Koldo, visiblemente incómodo, ha respondido con múltiples «no recuerdo» sobre cómo empresas como Soluciones de Gestión conocían compras de Puertos del Estado por 8 millones de mascarillas.
Ha justificado enchufes como el de Jésica Rodríguez —ex de Ábalos— en Ineco como favores a una «señorita» bajo presión: «Ábalos sufrió una presión por parte de esta señorita, que amenazaba con hacer públicas ciertas cosas personales si no se le daba solución laboral» . Incluso admitió pagar mensualidades de su piso de lujo con dinero de su hija pequeña, sin reembolso.
Koldo vs Luzón
El fiscal Alejandro Luzón ha topado con un Koldo desafiante: «Usted no está buscando mi inocencia» o «Le suplico que me deje terminar, me cuesta», mientras el acusado se presentaba como «tosco pero sincero». Reacciones de Aldama, como carcajadas o sonrisas irónicas, han tensionado el salón .
Desde el Gobierno, la ministra Elma Saiz ha rechazado «categóricamente» las acusaciones de financiación irregular del PSOE, calificándolas de «injurias sin pruebas». El PSOE prevé pedir amparo al Supremo. Ábalos declarará después, en un juicio que expone el «alter ego» de Koldo como transmisor de decisiones ministeriales, según la Fiscalía .
La UCO describe una organización con Ábalos como «jefe», Koldo como testaferro de fondos ilícitos y Aldama como captador de contratos. Piden años de cárcel por cohecho, tráfico de influencias y malversación. Este caso reaviva el escándalo de la pandemia, cuestionando la gestión sanitaria y política.












