La crisis migratoria, la nueva invasión de ilegales, vuelve a golpear con toda su fuerza a Canarias y, especialmente, a El Hierro. Cinco años después de que comenzaran los grandes repuntes de la Ruta Canaria, las instituciones insulares, los sindicatos policiales y los servicios de emergencia coinciden en una misma denuncia: los parches han sustituido a las soluciones y la situación amenaza con desbordarse nuevamente.
Las cifras de los primeros días de noviembre reflejan la magnitud del problema. Más de 5.500 inmigrantes han llegado al archipiélago en apenas una semana, con jornadas en las que se han registrado cientos de entradas en cuestión de horas. Solo este sábado desembarcaron centenares de personas en El Hierro y Lanzarote, consolidando una tendencia que recuerda a los peores momentos de la crisis migratoria de 2024.
África en el Hierro
La presión recae especialmente sobre El Hierro, una isla de poco más de 11.000 habitantes que vuelve a convertirse en la principal puerta de entrada de la inmigración irregular procedente de África occidental. Sus infraestructuras, sus servicios públicos y sus efectivos de emergencia soportan una carga que las autoridades locales consideran cada vez más difícil de asumir.
El presidente canario, Fernando Clavijo, ha trasladado personalmente a Pedro Sánchez la gravedad de la situación y el creciente malestar social existente en la isla. La respuesta de Moncloa ha sido convocar para la próxima semana una Comisión Interministerial de Inmigración y anunciar refuerzos sanitarios. Sin embargo, para muchos responsables locales estas medidas llegan tarde.
Abandono del PSOE de Pedro Sánchez
La sensación de abandono del PSOE de Pedro Sánchez también se extiende entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Los sindicatos policiales denuncian que los agentes están trabajando al límite de sus capacidades, acumulando jornadas maratonianas y cubriendo servicios extraordinarios ante la falta de refuerzos suficientes. "No faltan policías comprometidos. Faltan decisiones", resumen las organizaciones profesionales.
La situación ha llegado a tal extremo que algunas dependencias policiales están siendo utilizadas de forma temporal para albergar inmigrantes recién llegados, una imagen que recuerda a episodios anteriores de saturación que el propio Gobierno prometió no repetir.
El Sanchismo actúa con parches y de forma improvisada
Las críticas apuntan directamente al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Desde Canarias se reprocha a Moncloa haber afrontado la crisis durante años mediante actuaciones improvisadas, sin una estrategia estable de control fronterizo, cooperación internacional y refuerzo de medios permanentes. Mientras las llegadas continúan aumentando, las administraciones locales denuncian que siguen afrontando la emergencia prácticamente con los mismos recursos.
El temor en el archipiélago es que lo ocurrido durante los últimos días no sea un episodio puntual, sino el comienzo de una nueva ola migratoria de gran magnitud. Las salidas desde Senegal y otros países africanos continúan creciendo y las previsiones no son optimistas.
Cinco años después del inicio de esta crisis, el mensaje que se escucha desde El Hierro es cada vez más claro: la isla siente que sigue soportando sola el peso de una emergencia que ya no considera temporal, sino estructural. Y muchos de sus responsables advierten de que el margen de resistencia de los servicios públicos está llegando a su límite.






















