El Ministerio de Asuntos Exteriores, dirigido por José Manuel Albares, ha vuelto a poner de manifiesto su particular concepto de la gestión del dinero de todos los españoles al destinar un cuarto de millón de euros a un difuso plan de «desarrollo ecoturístico» en Paraguay.
Tal y como recoge The Objective, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), el Gobierno sanchista ha repartido sendas partidas que suman exactamente 250.000 euros a una organización extranjera llamada Asociación Naturaleza para la Vida Tekopora —cuya traducción del guaraní significa curiosamente «la buena vida».
Este nuevo dispendio internacional, desvelado por el analista Pablo Cambronero, profundiza en la opacidad con la que el Ejecutivo riega de subvenciones a entidades foráneas ajenas a las urgencias reales de nuestra nación.
La adjudicación, tramitada sin contraprestación aparente, se divide en dos pagos registrados de manera llamativa el mismo día en la Base de Datos Nacional de Subvenciones.
Por la biodiversidad de Paraguay
Bajo eufemismos propios de la jerga burocrática y ecologista más inútil —como proyectos de conservación de biodiversidad o el fomento de la acción climática—, el departamento de Albares financia iniciativas cuyos resultados tangibles brillan por su ausencia y cuyas páginas web oficiales apenas ofrecen datos contrastables sobre el destino final de los fondos.
Mientras los bolsillos de los contribuyentes españoles soportan una presión fiscal asfixiante y unos servicios públicos bajo mínimos, el Ejecutivo prefiere subvencionar la supuesta «buena vida» de chiringuitos ideológicos al otro lado del Atlántico.
Desvíos millonarios
Este episodio se suma a la interminable lista de desvíos millonarios al extranjero que priorizan la propaganda exterior y el postureo progresista frente a la desatención de las familias españolas.
La nefasta política de cooperación del Gobierno socialista demuestra que, para ministros como Albares, el dinero público no es un recurso sagrado destinado a proteger a los ciudadanos y apuntalar el bienestar nacional, sino una chequera ilimitada con la que regar intereses ajenos mientras España languidece entre recortes y promesas incumplidas.




















