El Ministerio de Asuntos Exteriores que dirige José Manuel Albares ha concedido 300.000 euros de dinero público a Casa Congo, una organización asentada en la costa del Pacífico de Nicaragua que combina proyectos de sostenibilidad y desarrollo comunitario con una actividad estrechamente vinculada al surf. La entidad se presenta en su propia página web como una organización sin ánimo de lucro, una «surf house» y un centro de sostenibilidad situado en El Astillero, en el municipio de Tola, donde recibe a surfistas internacionales y ofrece estancias, retiros y experiencias relacionadas con este deporte.
La concesión aparece registrada en el Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas (SNPSAP). Según la documentación consultada por La Bandera, el pasado 8 de septiembre se incorporaron dos concesiones a nombre de Casa Congo: una por 91.919 euros y otra por 208.081 euros. Ambas cantidades suman exactamente 300.000 euros, coincidiendo con el presupuesto completo previsto en la convocatoria de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
La ayuda tiene el código BDNS 919231 y fue registrada originalmente el 14 de julio bajo la denominación oficial «Convocatoria instrumental. NICARAGUA 2026. Soluciones de economía circular en comunidades costeras de Tola». No se trata de una convocatoria competitiva ordinaria: la ficha señala expresamente que es una «concesión directa - instrumental» y define el instrumento como una «subvención y entrega dineraria sin contraprestación». El presupuesto total asciende precisamente a los 300.000 euros que posteriormente aparecen repartidos en las dos concesiones a Casa Congo.
300.000 euros para Tola
El proyecto financiado por España se desarrollará en Tola, un municipio del departamento nicaragüense de Rivas situado en plena costa del Pacífico. Casa Congo tiene sus instalaciones concretamente en El Astillero, una pequeña comunidad costera próxima al Refugio de Vida Silvestre Chacocente. La organización describe el enclave como un espacio rodeado de naturaleza y directamente conectado con algunas de las zonas de surf del litoral nicaragüense.
La finalidad oficial de los fondos, sin embargo, no es financiar vacaciones ni clases de surf. Este punto es importante: la documentación de la subvención establece como objeto las «soluciones de economía circular en comunidades costeras de Tola» y la ficha de la BDNS clasifica la finalidad de gasto como «fomento del empleo». La ayuda se enmarca además en el Real Decreto 188/2025, que regula las subvenciones y ayudas españolas destinadas a cooperación para el desarrollo sostenible y solidaridad global.
Lo llamativo se encuentra en el perfil de la entidad elegida para ejecutar el proyecto. Casa Congo se presenta literalmente en su página como una «non-profit surf house & sustainability hub», es decir, una casa de surf sin ánimo de lucro y centro de sostenibilidad. Su web invita a «amantes del océano» de todo el mundo a disfrutar de las olas del Pacífico mientras participan o colaboran en proyectos de desarrollo comunitario.
Una ONG vinculada al surf
La relación con este deporte no es secundaria dentro de la actividad pública que promociona la organización. Casa Congo dispone de un apartado específicamente dedicado a visitar sus instalaciones bajo la fórmula «Surf & stay at Casa Congo» y anuncia que recibe a surfistas de todos los niveles. También comercializa experiencias integrales de surf y comunidad en las que la rutina diaria sobre las olas se combina con comidas, excursiones, paseos en barco, liberación de tortugas y actividades de reciclaje.
La propia entidad explica que desde 2017 ha recibido a más de 300 surfistas y ha trabajado simultáneamente con estudiantes universitarios y voluntarios en proyectos comunitarios y ambientales. En sus preguntas frecuentes llega a señalar que la estancia es flexible y que acepta tanto a huéspedes que desean colaborar con los proyectos como a quienes simplemente quieren practicar surf y descansar.
Casa Congo también ha publicitado clases de surf impartidas por instructores locales, aptas para diferentes niveles y edades. En su documentación de actividades figura una tarifa de 30 dólares por persona para sesiones de una hora y media, incluyendo acceso a las instalaciones y tabla de surf. La organización indicaba además que las clases podían reservarse cualquier día de la semana y que en el establecimiento se podían adquirir comidas y bebidas antes o después de la actividad.

También desarrolla proyectos sociales
Reducir Casa Congo exclusivamente a una escuela de surf tampoco reflejaría correctamente su actividad. La organización desarrolla programas de agroecología, bioconstrucción, conservación del océano y desarrollo comunitario. Según sus propios datos, ha participado en la plantación de más de 13.000 árboles, la construcción de viviendas de bambú, proyectos de agua y saneamiento, reciclaje de bolsas de plástico y programas educativos dirigidos a jóvenes de la zona.
Uno de sus proyectos más conocidos es KuNa-Construyendo Sueños, dedicado a fabricar viviendas sociales utilizando bambú. La iniciativa levantó inicialmente 21 viviendas en Nicaragua y formó a agricultores y carpinteros locales en el tratamiento y construcción con este material. La documentación externa del proyecto confirma que Casa Congo lanzó el programa en 2021 y que las primeras viviendas se destinaron a familias seleccionadas según criterios de pobreza y necesidades familiares.
También trabaja con Las Tejedoras, un colectivo de mujeres de El Astillero que reutiliza bolsas de plástico para fabricar productos artísticos y complementos. Según Casa Congo, esta actividad persigue simultáneamente reducir los residuos que terminan en el océano y generar ingresos para mujeres de la comunidad.
Dos estructuras jurídicas
Existe además un detalle relevante sobre la organización de Casa Congo. Su propia web explica que opera mediante dos estructuras jurídicas diferentes. Por una parte se encuentra una asociación sin ánimo de lucro registrada en Italia, Casa Congo APS, encargada de captar fondos mediante subvenciones y campañas de financiación. Por otra, las actividades en Nicaragua son ejecutadas por una empresa social denominada Arrecifes del Pacífico S.A., responsable de gestionar las instalaciones y los programas con la comunidad.
La organización explica que esta empresa social obtiene ingresos mediante el alojamiento de huéspedes, la venta de paquetes de surf y productos ecológicos, y asegura que reinvierte el 100% de sus beneficios en proyectos comunitarios. La asociación italiana, por su parte, actúa como organización matriz para captar subvenciones y financiación destinada a infraestructuras y formación.
Por tanto, el Ministerio de Albares concede 300.000 euros a Casa Congo en el marco de un proyecto de cooperación para economía circular, mientras la entidad beneficiaria mantiene paralelamente una actividad comercial y turística relacionada con las estancias y el surf que ella misma publicita abiertamente.
Concesión directa de la AECID
La subvención de 300.000 euros a Casa Congo procede de la AECID, organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. La convocatoria no utiliza el sistema habitual de concurrencia competitiva, sino que aparece clasificada como concesión directa instrumental, con un beneficiario previamente designado.
La ficha pública señala asimismo como beneficiarios elegibles a «personas jurídicas que no desarrollan actividad económica» y encuadra al beneficiario en el sector de «organismos extraterritoriales». El proyecto tiene como finalidad declarada impulsar soluciones de economía circular en las comunidades costeras nicaragüenses y fomentar el empleo.
La subvención de 300.000 euros a Casa Congo se incorpora así al gasto de cooperación internacional financiado por España durante 2026. Los fondos públicos no aparecen destinados formalmente al surf, sino al proyecto ambiental y económico de Tola; pero el destinatario es una organización que hace del surf una parte muy visible de su identidad, sus instalaciones y su oferta al público internacional, hasta el punto de definirse ella misma como una casa de surf sin ánimo de lucro




















