Pedro Sánchez, el «Galgo de Paiporta», el «Sin piernas de La Mareta», sigue siendo el rey, pero del Falcon. Pedro I, el Rey del Falcon, como ya le llaman sus críticos, ha vuelto a protagonizar una imagen que resume la distancia entre sus palabras y sus actos: pide a los españoles que recuperen la confianza en el tren, pero él evita subirse a uno.
Este lunes, el presidente del Gobierno se ha desplazado a Barcelona para participar en el foro World in Progress Barcelona 2026, organizado por Prisa. Según la información publicada por OKDIARIO, Sánchez abandonó La Moncloa en un helicóptero Super Puma hasta la base aérea de Torrejón de Ardoz y, desde allí, tomó un Falcon 900 que aterrizó en Barcelona a las 10:18 horas.
El viaje se produjo después de que el propio Sánchez reconociera que la confianza en la alta velocidad «está quebrada», tras el accidente ferroviario de Urda, que deja por el momento 69 fallecidos y decenas de heridos. Sin embargo, en lugar de utilizar el AVE para trasladarse a la Ciudad Condal y respaldar con hechos su mensaje, el jefe del Ejecutivo volvió a recurrir al avión oficial.
«Cueste lo que cueste», pero sin subirse al tren
Durante su intervención en el foro, Sánchez aseguró que la principal obligación del Gobierno es recuperar la confianza de los ciudadanos en la alta velocidad «cuanto antes y cueste lo que cueste». También prometió acompañar a las familias de las víctimas en el duelo, los trámites y la búsqueda de respuestas sobre lo sucedido.
Un discurso que contrasta con la decisión de viajar en Falcon. El presidente reclama confianza a los españoles, pero no parece dispuesto a asumir el mismo riesgo que pide afrontar a los usuarios del ferrocarril. ¿Por qué no viaja en AVE si considera que la alta velocidad española es segura?
La polémica vuelve a poner sobre la mesa el uso recurrente de los medios de transporte oficiales por parte de Sánchez. Desde su llegada a La Moncloa en 2018, el Falcon se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de su presidencia, también por sus desplazamientos a actos políticos del propio PSOE y otros eventos lúdicos y musicales.
Mientras tanto, el Gobierno prepara un decreto de ayudas para las víctimas de Urda, que se aprobará este martes, según anunció el presidente. Las familias, sin embargo, siguen reclamando respuestas y responsabilidades.
Illa contradice el posible cierre del AVE Madrid-Barcelona
La jornada también ha dejado diferencias dentro del propio PSOE sobre la propuesta de Óscar Puente de estudiar un posible cierre de hasta dos años de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona para acometer obras.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha matizado las palabras del ministro y ha defendido que la línea permanezca abierta durante las obras siempre que se garantice la seguridad. «Si es posible hacer la inversión afectando lo mínimo al servicio, es lo deseable por parte de todo el mundo», ha señalado en una entrevista en la Cadena SER.
Illa ha defendido asimismo la actuación del Gobierno tras la tragedia de Urda y ha pedido analizar cada accidente de manera individual, rechazando que se dé por hecho que «ahora nada es seguro».
Pero la imagen de Sánchez viajando en Falcon mientras pide confianza en el AVE vuelve a alimentar las críticas a un presidente que reclama a los ciudadanos una confianza que, por ahora, no parece dispuesto a demostrar con su propio ejemplo.





















