Raquel Ayllón, representante del Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF), alerta en ‘En boca de todos’ de la falta de personal, los fallos recurrentes en los sistemas de seguridad y las presiones para justificar los retrasos. Un maquinista respalda a los controladores: «Sois nuestros ojos».
La crisis ferroviaria tras el accidente de Urda sigue destapando las graves carencias que, según los propios trabajadores, arrastra el sistema. Raquel Ayllón, controladora ferroviaria y representante del Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF), ha denunciado en el programa En boca de todos la situación «muy crítica» que se vive en el centro de control de Atocha, marcada por la falta de personal, las incidencias técnicas y la ausencia de inversiones suficientes en mantenimiento.
Ayllón ha explicado que los controladores llegan a gestionar hasta siete líneas por persona y ha puesto como ejemplo la línea Madrid-Sevilla, que, según su testimonio, está siendo atendida por un único trabajador. La representante sindical ha reclamado más personal por mesa y ha cuestionado las declaraciones del ministro Óscar Puente, quien habría señalado que los trabajadores apenas llevaban dos horas desempeñando sus funciones.
La controladora ha descrito un escenario de incidencias constantes y dificultades para mantener el funcionamiento normal de la circulación. «Ha caído el LZB, es un caos, es muy complicado», ha explicado. También ha denunciado fallos cotidianos en los sistemas de comunicación y en las instalaciones: pérdida de visión de la vía, imágenes congeladas y ocupaciones que aparecen reflejadas en las pantallas sin que exista, aparentemente, ningún tren en ese punto.
«Alguna vez perdemos visión, se congela la imagen, aparecen ocupaciones de vía, pero no hay nada», ha relatado. Unas declaraciones que ponen el foco en el estado de los sistemas ferroviarios y en las advertencias que, según el sindicato, llevan tiempo trasladando sin recibir una respuesta adecuada.
«Señalar a un controlador es una estrategia política»
Ayllón ha rechazado que se responsabilice a los controladores de la tragedia y ha acusado a quienes apuntan contra estos profesionales de intentar eludir responsabilidades. Desde el SCF sostienen que llevan denunciando la falta de inversión en mantenimiento y los problemas de seguridad en sus instalaciones.
La representante sindical también ha advertido de las presiones que sufren los trabajadores para justificar los retrasos. Según ha explicado, un controlador puede recibir una carta por la forma en que se ha documentado una demora, mientras que en el programa se ha abordado la existencia de presiones para reducir los retrasos ferroviarios.
Miedo, malestar y desgaste
La situación, ha señalado, está provocando miedo, malestar y un profundo desgaste entre los trabajadores. «La gente está apagada», ha resumido, describiendo un estado de indefensión y la sensación de que sus advertencias no son escuchadas. Ayllón ha asegurado, además, que los fallos de seguridad se han producido en varias ocasiones.
En el debate también ha intervenido el maquinista Álvaro Aznar, que ha mostrado su respaldo a los controladores con una frase que resume la importancia de su labor en la circulación ferroviaria: «Sois nuestros ojos».
En definitiva, los profesionales ferroviarios advierten de que la falta de personal, las deficiencias técnicas y los problemas de mantenimiento no pueden quedar al margen de cualquier investigación sobre la seguridad de los trenes.




















