La tragedia ferroviaria de Urda vuelve a poner bajo el foco la gestión de ADIF y del Ministerio de Transportes. Una exclusiva de THE OBJECTIVE revela que el entorno donde colisionaron el tren de Iryo y el AVE acumulaba incidencias desde hace años. Los correos internos del gestor ferroviario muestran que los técnicos ya estaban familiarizados con los problemas de la zona.
Uno de los mensajes, fechado el 15 de noviembre de 2023, contiene una pregunta que hoy adquiere un significado estremecedor: «¿Otra vez Urda?». La comunicación se produjo tras una avería en el armario del sistema de señalización LZB. Según la información publicada, el fallo tuvo que ser reparado provisionalmente, a la espera de una intervención definitiva.
La incidencia no fue aislada. Un día antes ya se había registrado otro problema en el mismo punto. Y el historial posterior tampoco invita a la tranquilidad: THE OBJECTIVE contabiliza diez fallos de señalización en los alrededores de Urda entre mayo de 2024 y julio de 2026, además de otras incidencias relacionadas con la infraestructura.
Un historial de avisos que exige explicaciones
El ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció hasta 170 incidencias del sistema LZB en la línea Madrid-Sevilla durante 2026. De ellas, 13 se habrían producido en el tramo de Urda, según los datos recogidos por THE OBJECTIVE. La última caída anterior al accidente tuvo lugar el 14 de octubre, apenas dos semanas antes de la colisión.
Puente defendió que el volumen de incidencias entraba dentro de la normalidad y atribuyó buena parte de ellas a causas externas. Sin embargo, los correos revelados plantean una cuestión que no puede despacharse con estadísticas generales: ¿qué se hizo para resolver los problemas recurrentes en el punto concreto donde ocurrió el siniestro?
La información también apunta a la antigüedad del sistema LZB, que ADIF habría calificado por escrito como «obsoleto», y a una renovación hacia el ERTMS que seguía pendiente cuando se produjo el accidente.
Mientras se investigan las causas de la colisión, las comunicaciones internas conocidas obligan a exigir respuestas sobre el mantenimiento, las reparaciones provisionales y las decisiones adoptadas durante años. La investigación deberá determinar si alguno de esos fallos tuvo relación directa con el accidente. Pero los avisos previos ya dejan una pregunta política sobre la mesa: ¿por qué Urda seguía acumulando incidencias sin una solución definitiva por parte del ministro tuitero Óscar Puente?





















